lunes 4 de enero de 2010

De tu mano


Fue ver tus labios
Tomar la forma del pocillo
Mientras tus ojos,
Sobrevolaban los míos,
Fue el comienzo
A un beso prolongado
En una oscura calle,
Fue buscarnos y encontrarnos.
También, fue un festival de caricias,
Un estruendo de suspiros
Y el lamento de los tiempos ralos.
Todo fue, quizá demasiado,
Cuando, solo debía ser una charla
Terminaron los cuerpos
Simplemente conversando
Fueron sensaciones nuevas
Para viejos encantos,
Que entrelazados en un lecho
Perdieron el brillo
Del que nunca se jactaron.
Hoy, es el odio lejano,
La tristeza presente
De la dejadez ufana
Que de tu mano
Hizo tanto estrago .

jueves 31 de diciembre de 2009

Latidos desparejos


Algo de mí, hay en cada poema,

Latidos desparejos,

Caricias devaluadas,

Amores de punto ciego

Y un recuerdo maldito

Incrustado en mí pecho,

Que lastima en las mañanas.

Algo ha quedado en una rima,

Algún suspiro mundano,

Tardes de viajes lentos

Con destino siempre triste,

Un adiós sin siquiera una mano

Y un llanto quejumbroso

Maldiciendo hasta mi alma,

Por no poder,

O no haber sido.

Algo, simplemente

Me ha impulsado a escribirle

A una vida malgastada,

Una ausencia hoy pagana

Que se llevó mi infancia

Entre la lluvia y el barro.

Ése algo, llámese amor,

Odio, pasión, desprecio,

Desdén, olvido o la muerte

Me redactaron estrofas

Que hoy son miles de versos.

martes 29 de diciembre de 2009

Tejo mi nido


Con mucha saña,

A cuenta gotas

Con soledad y rabia,

Así, la vida me agasaja.

Entre rumores apagados

De una fiesta atribulada,

Los bailarines arden

Entre cabriolas y guirnaldas,

En el compás oblongo

De una canción desesperada.

Llueven los ojos

De mucha rabia,

El abandono casi a diario

Que a bofetadas

Me descarna,

Sangran los días,

Acecha el viento,

Y tras un árbol algo raído,

Tejo mi nido,

Pierdo mi aliento.

Hube una tarde

Beber mi suerte

Entre quejidos

De un adiós irreverente,

Partiendo un tren

Llegaba ausente

Hasta el final

De un andén

Desierto en fraude.

jueves 24 de diciembre de 2009

Pero no te olvides


Gitana, prestidigitadora urbana,

Ávida de todo, dueña de nada

Buscando el destino

Entre los residuos

De vidas gastadas.

Salve tu don,

Un ave pagana

Que vuela sin tino

Entre la borrasca

De un alma solemne

Vestida de sarga.

Gitana y doncella,

Una madrugada

Llevaron tus hilos

A tejer el alba,

De radiante oro,

Filetes de plata.

Gitana, el mundo te espera,

Deja tus cuevas

Y trastos en llamas

Pero no te olvides

De quemar tú historia,

Para que así nadie

Sepa que eras libre

Y estas enjaulada.

martes 22 de diciembre de 2009

Un poeta


Un poeta se miente la vida,

Como los payasos,

Que provocan risas,

Llora en silencio

Por lo que nunca

Fue más que una rima.

Un poeta, ni sabe amar,

Ama la fantasía,

El amor incondicional,

Fuego supremo,

Pasión sin límites

Toda una mentira.

Un poeta, ama sus creaciones,

La mujer perfecta,

El beso sin salida,

La piel más tersa,

Lejano a la verdad,

Embaucador sin medida.

Un poeta, si es que existe,

Trama encuentros

De los que nunca tuvo,

O, si los tuvo,

No quedaron más que heridas.

Esto es un poeta,

Por suerte,

Yo no lo soy,

Porque, de serlo

Únicamente sufriría.

lunes 21 de diciembre de 2009

Mujer perfecta

LLegan las fiestas, nos comenzamos a replantear nuestras vidas....y seguramente, pensamos que hemos fallado, que solo a nosotros nos pasan estas cosas...pero eh ahí el error, NO SOMOS ÚNICOS, el mundo está lleno de gente similar a nosotros...aceptémoslo, no estamos solos, y no sufrimos únicamente nosotros.
Esto lo escribí hace mucho...espero les sirva.... FELICES FIESTAS.




Mujer perfecta



A veces, solo a veces,

Conoces a gente sincera

Que deambula por la vida,

Libre, sana y verdadera,

Que alimenta a sus sueños,

A su vida y a las nuestras

Como madre se destaca,

Como hija, la más buena,

Fiel amante de su esposo,

Como amiga, la primera,

Que prefiere nuestro gozo,

Aun a costa del de ella,

Resigna jirones propios,

Por enseñarles la huella

A sus vástagos hambrientos,

De su amor, de su entrega.

¿Quién se dio cuenta algún día?,

Que flaqueaban sus fuerzas,

¿Quién pensó que esa mujer enorme,

Se veía tan pequeña?

Que, a fuerza de dar tanto,

Se sentía indefensa,

Que necesitaba mucho,

Mucho más que lo que oferta,

Que a fuerza de querer tanto,

Tenia vacías sus cuentas,

Porque todo nuestro aporte,

Jamás saldara la deuda,

La deuda de amor intenso,

De pasión, de presencia

Sin poder reclamar lo que brinda,

Lo que ofrenda.

¿Quién se fijo algún día?,

Que ella daba su carencia,

¿Quién pensó que su amor,

Podría ignorar fronteras?

Que era tanto lo que daba,

Porque necesitaba respuestas,

Respuestas que este mundo,

Considera incorrectas,

Por actitudes pacatas,

De culturas muy perversas,

Que aplauden lo que exprime

De tu ser toda la fuerza,

Y condena lo muy poco

Que te daría grandeza,

Que te obliga a dejar

La vida muy incompleta.

Pero siempre te recuerda

Como la madre perfecta

Amante esposa e hija,

Aunque por dentro,

Estés hueca,

Por decisión propia,

Para no crear una alerta,

Una alerta que indique,

Que la sociedad apesta,

Que no permite que un ser,

Después de tanta entrega,

Tenga derecho a un amor,

Que la haga sentir satisfecha...

Que lo digan


Atiborrada lucha de mi boca

Contra tu sedienta boca

En su pérfido camino,

A saciar la sed

En mi fuente de vida.

Álgebra y poesía,

Silencios bien rotos,

De para bienes tus manos

Desprendiéndose groseras,

Sin saberlo, desvestidas

En la desnudez caprichosa

Que asalta la sorprendida

Planicie de los goces,

Híbridas y distendidas.

Te he regalado mis miedos,

Mis ansias, el puro deseo,

Hemos peleado besos,

Miradas y caricias,

Las invasiones sin los ruegos,

Los pedidos, la justicia,

Te derroté y fui vencido,

Nada importa, no es codicia.

Del las noches solo quedan,

Recuerdos que ya caminan,

Pero se perdieron suspiros

Enganchados a una estrella,

Que recorrerán el mundo

Quizá sin suerte, tal vez sin rima.

Hoy, brillas estos recuerdos,

Si no existieron, que lo digan,

Mi memoria arde en ellos,

Como la piel, aun encendida

Luce marcas de un suceso

Que comenzó de noche

Y nos cobijó en la vida.

miércoles 16 de diciembre de 2009

Dejaré mis ruegos


Un severo ataque de mis besos
Sobre tu piel dispuesta
A ser lacerada, ser castigada,
La flagelación surgente
De una boca ávida
De oír los lamentos
Que despiertan del alma.
Mis oídos recogerán
Cada uno de ellos
En un creciente ritmo
Aferrado a tus dedos,
A mi espalda, a mi cuello.
Y que hay de la tuya,
Boca del mismo infierno,
Que me han quemado
Tantos inviernos,
Llevándose el llanto
De tiempos salobres
En cálidos momentos.
Un severo ataque,
Recibirán nuestros cuerpos,
Seremos esclavos
De nuestros pensamientos,
Afanes, misterios,
Me esconderé en tus entrañas
Y ahí, dejaré mis ruegos.

martes 15 de diciembre de 2009

A resguardo


Descúbreme, estoy escondido de la vida,

He puesto a resguardo

Los restos de un naufragio

Que se llevó hasta los días.

Aliéntame, he de volver a la senda,

Será un lento aprendizaje

Dolor y traspiés importantes,

Pero me espera en la meta

El premio a tanto desplante.

Cobíjame, el calor ya no se siente,

He ardido en las hogueras

Más simples y más complejas,

Pero mis huesos ya no encienden,

Será que no fui de buena madera.

Olvídame, si no te fui de utilidad,

Al fin, todos tenemos un valor,

El mío, quizá no haya sido más que amar,

Algo que muchas nunca sintieron,

Ni a sus hijos, simplemente no pueden.

Esquívame, si soy una carga,

En cuanto te sea indiferente,

No has de caminar un paso

De la mano de un olvido,

Un pesar, o de alguien

Que no difiere

Del resto de la gente.

lunes 14 de diciembre de 2009

El Viajero

EL VIAJERO






INTRODUCCION HISTORICA

En la historia de Francia, existe un personaje que ha llamado poderosamente mi atención, este personaje, aparece reiteradamente en distintas épocas y circunstancias, y según estudios llevados al respecto, hasta nuestros días. Saint Germain, es un nombre reiterado durante los últimos trescientos años de nuestra historia, partiendo desde la corte de Luis XV.

Personaje conocido por su conocimiento acabado de la magia, la alquimia, el esoterismo, gran capacidad en el manejo de información, recuerdos muy explícitos de situaciones de la pasada historia, increíble facilidad para las artes, en todos su enfoques, compositor destacado, en síntesis, pareciera ser que el Conde de Saint Germain, todo, en un conjunto, hacían creer muy fácilmente que este personaje, era un trashumante de la historia, que constantemente volvía a rejuvenecer, no habiendo perdido nada de lo aprendido en la vida anterior.


Se decía que era hijo del rey Rackoczy de Transilvania, y una noble del mismo país, también se decía que era hijo de Ana de Neuburgo, viuda del rey Carlos II de España, aunque se le asignaban como padres, a los reyes más poderosos de la centuria del 1700.

Sobre su permanente juventud, sucedió según escritos de la época, un hecho insólito. La condesa Grey lo había conocido en Italia cincuenta años antes. Volvieron a verse en Francia, ella demostraba tener la edad cronológica que aparentaba, pero él se conservaba con la misma juventud de entonces, esto, causo estupor en la mujer perteneciente a la nobleza.

UNA RARA HISTORIA DE FAMILIA

Todo esta pesada introducción, no hace mas que poner un poco de luz a los hechos que fui testigo, y de los cuales aun hoy, sigo pensando que, fui un testigo mas de la existencia del Conde de Saint Germain, o como fuere que se llamase originalmente, o quizá mas.....

Según tradición oral de mi familia, situación esta que es coherente con los orígenes de la misma, al provenir del País Vasco, nuestro tío abuelo, Miguel, era algo así como el patriarca, aun entre sus hermanos, consultado, respetado, honesto y previsor, consejero y amigo fiel, un verdadero hombre, integro, seductor, en el buen sentido de la palabra, si la seducción pudiera no tener buen sentido, pero, cuando la seducción es entre hombres, podría ser tomado a mal por los retrógrados de turno.

Se recordaban historias de predicciones sobre hechos comunes, que sabiéndolas tomar en cuenta, salvaron a nuestra familia de las muchas calamidades que vivió la gente de su época. Poder escapar a la guerra, anticipar hambruna, y hasta la simple predicción sobre el sexo de un nuevo sobrino.

Miguel, hombre alto, robusto pero sin excesos, ojos claros, pelo lacio y largo, quizá demodé para sus tiempos, de belleza excelsa, amplia cultura y conocedor de la tradición oral más vasta de nuestro pueblo, nunca se casó. Se comentan los más truculentos noviazgos, relaciones con las mujeres de los más conspicuos personajes de su sociedad, y, cuando no, se le atribuyen varios hijos, los cuales nunca fueron debidamente verificados.

En su extensa vida, supo escaparle a las guerras, tradición esta que matizaba con larguísimos viajes, donde nada se sabía de el, hasta que un día, como por arte de magia, aparecía para contar a sus sobrinos, las más insólitas aventuras, aventuras que todos sospechaban eran fruto de su imaginación.

Según se recuerda también, nunca se le conoció trabajo alguno, ni instrucción, mas allá de la básica, pero, él era el único que sabia expresar en letras las vicisitudes y alegrías, como formular los más extensos documentos, tratados y apelaciones judiciales, salpicadas de un uso del idioma, que sorprendía al mas erudito de sus lectores. Juglar simpático, impresionante pintor. De esta ultima de sus cualidades, se suponía obtenía los ingresos que le solventaban sus larguísimos viajes.

Seria cansador detallar las incontables historias de curaciones con remedios naturales, y ni que hablar, la supuesta sanción de un ciego, situación esta llegada de un pueblo cercano, pero nunca debidamente confirmada en la familia. Se decía también, que en uno de sus viajes a oriente, había aprendido a transformar los metales....alquimia....

Sus contemporáneos, por mas que se esforzaren, no recuerdan un solo día en que Miguel estuviere enfermo, cansado o se negara a participar de evento alguno que se le requiriera.

Algo que aterraba a sus parientes y amigos, era la eterna apariencia de Miguel, parecía que el tiempo no pasaba para él, solo que alguno si se había percatado, que Miguel, tomaba apariencias de acuerdo a la edad que debía tener, pero, el esfuerzo, nunca se veía recompensado con la realidad de su aspecto. Miguel no envejecía.

Un día, en VALLE ALTO, nuestro pequeño y querido pueblo, Miguel reunió a todos los parientes en una fiesta sin precedentes. Repartió obsequios, hablo durante horas de todo lo que en su mente había sobre la historia de la familia, llegando incluso a épocas en que supuestamente habían sido nómades. Según algunos dichos, hablo de mas de mil años de historia, fluidamente, sin titubeos, sin falencias, yendo y viniendo, armando árboles genealógicos y recorriéndolos de ida y de vuelta.

Esta fiesta, si esa fuera la palabra, duro dos días, y extrañamente, al grupo no lo invadió el sueño ni el hastío, nada parecía hacerles quitar la atención al monologo exasperado de Miguel. De aquella reunión, todos guardaron un recuerdo, todos, sin excepción fueron agraciados con un obsequio por parte de Miguel. A todos también, les quedó un extraño sabor, parecía una despedida, y lo fue ciertamente.

CAPITULO UNO

LA PARTIDA INESPERADA

Al otro día, la casa de Miguel parecía una tapera abandonada durante larguísimos años, una sensación de escalofríos recorría el cuerpo de las personas que osaban acercare a una de las añejas ventanas, el pasto aparecía como sin cortar por meses, cuando todos recordaban que el mismísimo viernes anterior, vieron a Migue atender casi totalmente enajenado su jardín.

Los patriarcas de la familia, con el paso de los días, comenzaron a sospechar que algo malo le pudiera haber sucedido a Miguel, se reunieron y tras largas conversaciones, decidieron irrumpir en la casa de Miguel, sospechando tal vez que encontrarían su cuerpo sin vida dentro de la casa.

Cuando traspusieron la puerta de la vieja casa, todos entraron en contacto con la realidad de que nunca habían entrado a esa casa. Grande fue la sorpresa general, cuando al entrar, sobre una mesa, un gran sobre de papel tenia escritos los nombres de todos los allí presentes. Mal que mal. Aun sin instrucción, cada cual sabia entender cada uno de los nombres que en el sobre aparecían.

El tío Manuel, que era respetado por sus logros en lo cultural, había llegado a cursar unos años en la Universidad, con intenciones truncas de ser algo así como un Letrado, para luego, a la muerte de su padre, hermano de Miguel, tuvo que abandonar sus estudios para dedicarse a la explotación de la finca familiar, Lo cual no tenía como asumido, es que esa finca, luego de una temporada de trabajos voluntarios por parte de Miguel, producía las mejores uvas de la región. Casi nadie recordaba que, Miguel, producía sus propios vinos, y que se nutria de esas uvas para ello.

Una vez que Manuel tuvo en sus manos el sobre, procedió a romperle cuidadosamente un sello de lacre, y retirar de su interior un extenso documento de apariencia legal. Grande también fue la sorpresa general, cuando Manuel, con voz quebrada leyó lo que decía aquel documento.

Una extensísima porción de tierras, que incluían la mayor parte de los de su comarca, así como las de cuatro linderas, eran nombradas en ese documento, como propiedad de los sobrinos de Miguel, eran las tierras más ricas del País Vasco.

El tío José, conocido por su incredulidad, sospecho de inmediato que ese documento no era mas que una sutil broma de Miguel, pero, no dejaba de sorprenderle el hecho de que el nombre de todos y cada uno de los incursores, se hallaba finamente escrito en el sobre.

José, habiéndose alejado un poco del resto de la comitiva, y alzando la palabra, propuso ir hacia el gobierno de la región a fin de verificar la verdad o la mentira del documento. Mientras esbozaba trabajosamente la idea, no pudo menos que llamarle la atención, un cuadro lleno de polvo que pendía de una de las paredes.

El cuadro, de aparente larga data, mostraba una escena de una corte, aparentemente Francesa, de al menos dos siglos atrás, donde, entre sus cortesanos, se distinguía claramente la estampa de un caballero de facciones muy familiares. Todos los allí presentes, al notar que José dejo de hablar en forma brusca, giraron sus cabezas y poco a poco, casi como con cierto recelo, se acercaron al cuadro. Ese parecía ser Miguel.

Una vez dejado el cuadro cerca de la puerta, con la clara intención de ser retirado de allí, siguieron registrando la habitación con minuciosidad. Esta requisa, se acentúo al haber leído Manuel una esquela separada del documento principal, en la que se pudo leer que Miguel, hacia una despedida muy escueta, notificando a todos que había decidido trasladarse a México, para allí esperar el fin de sus días.

Revisada toda la morada, vieron con sorpresa que había una colección de libros, como jamás habían visto en sus vidas, también encontraron innumerables objetos, obras de arte, esculturas de pequeña talla y un mapa, que parecía tener mil años. Anonadados, sorprendidos, siguieron con la revisión del lugar.

El tío Iñaki, descubrió bajo la cama de Miguel, un cofre, que al querer arrastrar de bajo de la cama, no pudo. Al solicitar ayuda, entre todos, no sin muchos esfuerzo, lograron arrastrar el cofre hasta las cercanías de una de las ventanas. Totalmente perplejos, al abrir el cofre, vieron una innumerable cantidad de monedas de oro. Por sobre ellas, otra esquela aparecía como rodeada de un aura especial. Manuel, prontamente tomo el papel en sus manos, lo leyó por unos instantes, y bajándolo lentamente, comenzó una alocución con voz temblorosa.

Miguel sabía cada una de las cosas que nos han ido sucediendo desde que pusimos un pie en esta casa. Sabia quien iba a descubrir este cofre, sabia hasta la posición de cada uno de nosotros al abrirlo, sabia donde lo íbamos a ubicar, sabia hasta lo del cuadro en cercanías de la puerta.

Todos se miraron, y un aire frío recorrió cada una de las espaldas de los allí presentes. Recompuestos, Manuel les dijo: Miguel dice en esta carta, que todos vamos a coincidir en el destino a darle a esta pequeña fortuna. Se miraron, bajaron sus cabezas, y sin solución de continuidad, uno a uno iban agregando una palabra a la que había pronunciado el anterior, parecía una escena preparada, solo que no lo era.

La frase, unida, decía algo así como, debemos hacer de esto un colegio para el poblado, sabido era que no existía, por eso los niños de la comarca, casi no tomaban instrucción, y solo era una cuestión reservada a los pudientes. Debemos además, hacer un hospital. También era cierto que, el más cercano quedaba a dos horas de carruaje, ni hablar cuando los caminos estaban nevados o anegados por las interminables lluvias, ahí te podías morir en el intento de llegar al hospital. Con el sobrante, dado que sí lo habría, debido a la gran suma en monedas de oro que ahí había, debía pasar a formar parte de una fundación o algo así, para mantener las instituciones que se crearían.

Eso fue increíble, si alguien alguna vez pudiera hablar de una idea común, esa la había sido. Acercado que fue el carruaje del Tío Felipe a la puerta de la casa, procedieron a cargar el cofre, no sin haber sudado lo impensable para lograrlo. En otro lugar del carro cargaron la mayor parte de las cosas, solo para ponerlas a resguardo de algún malhechor que pudiera hacerse de ellas, al ver que la casa parecía abandonada.

Guardado todo que fue en casa de Manuel, idea también surgida entre todos y sin la más mínima discusión, todos se abocaron, reunidos alrededor de una mesa bien surtida en fiambres y vino, a planificar los próximos días de sus vidas.

Reuniones familiares...., siempre habían existido, solo que, por tradición, el mayor de los hermanos, ya muertos los padres, tomaba a su cargo la dirección de la familia y el manejo de los bienes de la misma.

Este no era el caso, era una verdadera hermandad, todos opinaban, todo se discutía con buena predisposición, solo en caso de indefiniciones muy extensas, Manuel tomaba a su cargo el “mandato” familiar y ponía fin a las disputas, las que, claro esta, nunca eran enconadas, sino más bien, de búsqueda de nuevos horizontes o caminos.

CAPITULO DOS

LOS QUE PARTIERON

Las cosas se fueron sucediendo según lo planeado, y quiérase o no, desde la partida de Miguel, el pueblo había tenido otro ímpetu, pero nunca dejo de ser un pueblo, así que, a los hijos de aquellos hermanos tan unidos, no les cupo otra salida que trasladarse a la gran ciudad a estudiar, claro está, bajo la férrea vigilancia de sus mayores, que pretendían perpetuar en ellos, una estirpe de buenos hombres, con intenciones pero sin la capacidad de plasmar en ellos mismos, el alcance de la sabiduría que solo los libros dan al hombre.

En la gran ciudad, cinco jóvenes muchachos emprendieron distintos caminos en el mundo de los estudios, Alejandro, hijo de Manuel, el que hoy venero como mi querido Tatarabuelo, se instruyo en el camino de las artes, sobresaliendo en la Pintura, llegando a comercializar sus obras en aquellos tiempos, bajo seudónimo, claro, pero siempre volcado a una tendencia mística, recorriendo con sus cuadros grandes epopeyas históricas con un personaje común.

Un señor desgarbado, bien parecido, de largos pelos castaño claro y profundos ojos azules, aparecía en todas sus obras. Siempre en distintas pose, siempre en segundo plano, siempre perfectamente identificable.

Para quienes tuvimos la suerte de poder apreciar por largas horas aquel cuadro rescatado de la casa de Miguel, identificaríamos inmediatamente a ese personaje, como aquel de la pintura, es decir, era Miguel.

Uno, desde este lugar del tiempo, querría saber que llevo a mi abuelo a tan insistente presencia en sus obras. En los principios de este siglo, mi abuelo, recorría las grandes casonas de los señores más pudientes de esa época, plasmando en sus telas a los mismos, a su familia, y vaya a saber por que, o como, siempre obtenía el visto bueno de esos mecenas para incluirlos en momentos épicos de la historia humana, y ahí aparecía este “desconocido personaje” tan presente en sus obras.

De aquel destacado artista, destacado en su tiempo y en su mundo, aunque no haya quedado en la historia del arte como un gran pintor, nació Fermín. Fermín, mi padre, mi adorado padre, hijo prodigo y único de aquel artista, recibió para sí, la mejor instrucción que el dinero podía brindar en esa época, doctorándose en medicina con honores.

Luego de un matrimonio prontamente trunco por la acción de una turba, en una revuelta callejera de los días de la revolución, Fermín, mi padre, se enclaustro buscando en los libros, un escapismo para su desdicha, la que creía que era de por vida. Entregado a su destino, alquilo un ático en una casa del centro de la gran ciudad, en el, no existían las noches ni los días, no había tiempo para el aseo, ni la comida, solo sus libros, una lámpara, cigarros negros y café...

En los limites de lo aconsejable, solía asearse mínimamente, y con un aspecto casi rayano con lo paupérrimo, recorría las 2 cuadras que separaban su morada de una misión evangélica donde se alimentaba, día por medio. Allí, se encontraba con otros hombres, los que, al igual que él, habían sido aporreados por la sociedad, en mayor o menor grado, por temas sentimentales también, o económicos, o traicionados quizá por su mente, arrastraban sus humanidades por la ciudad, cayendo día a día a ea misión en búsqueda de calor para su estomago, y en muchos casos una cama y una ducha.

En las continuas misivas que mantenía mi padre con el suyo, que se había radicado en México en busca de un clima más apto para sus dolencias, dolencias propias de su avanzada edad. Fermín nunca había contado a su padre su desgracia, quizá también por que nunca había contado su gracia, al haberse casado con esa muchacha Judía, la que seguramente, no sería bien recibida en el seno de un matrimonio Católico a Ultranza, como era el de mis abuelos.

En uno de sus encuentros epistolares, Alejandro, mi abuelo, le contó a Fermín, mi padre, que había conocido a un señor en México, el que, según le contó, poseía poderes curativos y había provocado en el un subrepticio mejoramiento en su estado general de salud. Este buen hombre, descendiente según le dijo, de padre Hispano y madre Azteca, de profunda tez quemada por el inmenso sol de esos lares y dueño de unos profundos ojos azules, lo había cautivado profundamente, iniciándolo en el misticismo de la cultura Azteca.

En las sucesivas cartas, el abuelo le platicó de su compenetración en los caminos místicos, contándole además de un increíble mejoramiento de su salud, ignorando quizá, que Fermín parecía emprender el camino opuesto a tan buenas noticias.

CAPITULO TRES

EN TIERRAS DE LA NUEVA ESPAÑA.

Las jóvenes tierras Mexicanas, vírgenes de toda maldad Europea, viviente de una cultura autóctona de inmensa riqueza, tanta como para donar al resto de la civilización el numero cero, también alberga a gente hermosa.

Gente enamorada de su cultura y su tradición, rayando con el chauvinismo, al igual que todos los demás pueblos Americanos. Esta gente, recibió entre sus brazos a los padres de Fermín, si bien no a la buena de dios, los recibió al fin, de la mano de aquel misterioso ser que, tan misteriosamente también habían conocido en el puerto, a su llegada de Europa, pero no era cuestión de andar preguntándose por que aquella suerte, sino, mas bien, agradeciéndola.

Luego de recorrer la ciudad de Veracruz, pues ahí habían llegado, en búsqueda de un lugar donde vivir, poseedores de una pequeña fortuna bien ganada con el arte que de las manos de Alejandro sabia fluir como agua de un manantial inagotable, guiado por los consejos de aquel hombre extraño, con acento indígena y aspecto de igual origen, aunque, viéndolo en detalle, poseedor de unos indiscutibles rasgos occidentales, muy bien disimulados por el color de su piel, el arreglo de su pelo y su vestimenta, encontraron morada en el poblado de Fortín de las Flores, precioso lugar de este inmensamente rico y prospero país, aunque algo timado por sus gobernantes, mas la cercanía con la potencia extranjera de la cual eran limítrofes, situación esta que no dejaba ver lo profundamente ricos que eran estos seres.

Esta gente, prontamente acogió a los nuevos visitantes, Alejandro y Justa, una bella Europea, que hacia honor a su nombre, compraron una también bella, pero austera casa, con amplios jardines y una arboleda envidiable, donde ambos se sentaban a leer por las tardes, una vez cerrado el pequeño negocio de artesanías, que ambos atendían y que se hallaba ubicado frente a la casa misma.

El negocio, adornado por las “reliquias” familiares, que ambos arrastraron de Europa, mas las distintas artesanías que iban comprando de gente que gentilmente los proveían, en búsqueda de lo mucho que poseía Alejandro, y que tanto escaseaba en esos momentos en eso lares. No era fácil poseer dinero por aquellas, y Alejandro, aunque si bien no era una fortuna, poseía mucho mas de lo que necesitaría para vivir el resto de su vida, la que, debido a lo achacado de su salud, tampoco parecía fuera ser tanto tiempo.....

La vida no le había sido nunca difícil a Alejandro, nunca hasta estos momentos, donde, muy a contra gusto, habían dejado a su hijo en Europa, convulsionada, pero siempre vibrante, por las necesidades que la salud le había impuesto. Justa, nunca había sabido de donde le surgió la necesidad de su traslado a México a Alejandro, solo fue testigo de la decisión ya asumida, que un día le comento, mientras le mostraba los pasajes ya adquiridos para el viaje, y la novedad que sus pertenecías en Europa ya habían sido debidamente ordenadas al notario, para ser enajenadas y re dirigidas a su hijo en una parte, a sus sobrinos en otra y al Banco Nacional español en México.

Don Raúl, viejo notario, amigo de Alejandro de toda su vida, recordó Alejandro, perdiendo su vista en la frondosa copa del árbol bajo del cual intentaba dormir una siesta, era honesto como pocos, y fiel amigo como aun menos, cumplió fielmente el pedido de su amigo, con el corazón partido por la desazón de seguramente no ver nunca mas a su gran amigo y confesor, pero repleto de la inmensa satisfacción del cumplimiento la tarea encomendada, sabiendo de la necesidad de ese hombre de buscar alivio a su enfermedad en las nuevas tierras.

Con todos los papeles correctamente ordenados, había acudido al encuentro de su amigo en un bar de las cercanías del centro, lo encontró en una alejada mesa, lo saludo con el bombín, y se encamino a su encuentro. Una vez a su lado, se percato de un viejo escrito que tenia en sus manos, y mientras acomodaba sus trastos en la amplia mesa, le pregunto, con la voz y con el gesto, de que se trataba ese escrito?....

Preso ya de un profundo sueño, el mismo continuó increíblemente con los hechos que estaba rememorando, es decir, hasta hilvano la conversación que la había sugerido la pregunta de don Raúl. Se trata de un antiguo escrito que mi padre heredo de un antepasado, que ha conocido mucho lugar en el mundo, donde habla de las bondades de la tierra del México, y te juro Raúl, decía en aquel sueño, lo siento como profético, es extraño, ya lo se, ni necesito que lo digas, pero, necesito recorrer algunos caminos que alguien de mi sangre ya ha emprendido alguna vez, es como obsesivo, poco sano mentalmente, lo se, pero debo intentarlo.

Te juro Raúl, esto es apasionante, tentador, lo único que me ata es Fermín, aun es un imberbe, aun esta sin guía firme, pero, también sé que él sabrá encontrarla, y con tu ayuda, todo estará debidamente bajo control, tanto o mas que si yo mismo estuviera tras sus pasos.

Don Raúl, amigo fiel como antes fue dicho, salto de su silla y abrazó fuertemente a su amigo del alma, no era común esas demostraciones de afecto, pero, por que habrían de serlas, si normalmente la gente no sentía ese afecto que ambos se profesaban?. A demostrarlo señores, pareció decir la voz interna que ambos escucharon.

Lentamente todo fue rodeándose de un rojo profundo, en un torrente impetuoso, con vaivenes y choques contra inmensos paredones, turbulencias y de pronto, una expansión inesperada, en medio de semejante vértigo, calma, de pronto, todo era clama, un lago de aceite rojo, con apenas un semi-circulo de navegación, cuando de repente, nuevamente el vértigo.

Sueño recurrente el de Alejandro, miles de veces lo había tenido, y por primera vez lo había tenido en la nueva tierra, y como siempre, se despertaba sobresaltado, todo transpirado y frío, situación que, como cada una de las veces anteriores, producía un susto inmenso en Justa, quien no sabia mas que secar ese sudor frío, y tratar de pasar sus manos por las de Alejandro, frotándolas, tratando de darle vida, a algo que, por su temperatura, parecía no tenerla, ya pasó. Mi vida, decía cada una de las veces Alejandro a Justa, y con una sonrisa parecía gratificar el tremendo susto que aquella cansada mujer, nuevamente había sufrido.

Como fue?, inquirió ella, como cada una de las veces anteriores. Idéntico, repitió el, también como cada una de las veces. Ese fue el principio y el fin de aquella conversación, ya cada uno sabia lo que sucedía, cada uno sabia que hacer en caso de no ser como siempre, la cantidad de años vividos juntos, la sabiduría que los mismos habían traído a la anciana pareja, les había inculcada a cada uno de ellos, que hacer.

Despertó de todo aquel sueño, vino a su mente la imagen de Cuauhtémoc, aquel anciano que conoció en el puerto, a su llegada, el cual parecía conocerlo de toda la vida, fue el mismo que le recomendó afincarse en esas tierras, para de ahí comenzar a adentrarse en lo mas profundo del territorio Mexicano.

Alejandro ¡!, la voz sonó firme y fuerte, provenía de la calle, era Cuauhtémoc, lo sabía, giro su cabeza y ahí estaba, erguido en toda su alta estatura, radiante, pulcro, aunque su vestimenta denotaba años, tenía adornos en vívidos colores, adornos muy extraños para Alejandro, pero de una belleza intrínseca.

Catapultado hacia la entrada a la morada, Alejandro extendió sus brazos hacia el anciano, como recibiendo al mas preciado de sus amigos dejados en Europa, quizá fuera la faltas de ellos, o también la podría ser fruto de un instinto interior que a ello lo llevaba. Viéndolo arribado, Justa, esbozo una amplia sonrisa, una simpatía natural en ella, más aun con este hombre, que vaya a saber por que, le causaba tanto placer ver en su casa.

Reunidos en rededor de un fuego que crepitaba en el hogar de la finca, se enfrascaron en una charla prolongada, solo interrumpida por las caminatas propias hacia la cocina en busca de bebidas y comidas, que fueron gratamente recibidas y degustadas. Esta situación se hizo repetida durante los próximos seis meses de permanencia en ese lugar.

En tiempos regulares, una vez cada medio mes, el intercambio epistolar tenia al anciano matrimonio al tanto de la realidad de Fermín, el hijo dejado en Europa a su suerte, secretamente vigilado por Don Raúl, quien fielmente, cada mes, imponía al matrimonio de la realidad de Fermín, algo distinta a la por el contada, pero en el camino esperado por sus progenitores. Ni aun las mentiras sobre su estado y suerte, inquietaban a sus padres, ambos sabían que Fermín tenia marcado un futuro de gloria, no viene a cuento en estos momentos ahondar sobre el asunto, pero estaba todo bajo control.

Pasado el tiempo, inducidos por Cuauhtémoc, el matrimonio decide emprender un largo viaje a los confines de la tierra civilizada, según los términos expresados por Cuauhtémoc, nuevamente confían sus pertenencias mundanas a unos criados que habían adoptado a la llegada al poblado, quienes, según lo dicho por Cuauhtémoc, no iban a defraudarlos, sino todo lo contrario. Escriben una última carta a Fermín, y con nada mas que lo puesto, luego de atravesar el pueblo, se internaron con Cuauhtémoc en las profundidades de la tierra virgen.

Nada hacia alterar la profunda paz que envolvía al tiro que caminaba silenciosamente en los senderos de la selva poco profusa aun. Cuando tenían hambre, comían, cuando tenían sueño o cansancio descansaban. Agua no les faltaba, frutos y raíces tampoco, y con las miradas parecían entenderse a la perfección, en algunos lugares iban tomados de la mano, otros, levemente separados, pero el rumbo era firme, una montaña que se apreciaba a lo lejos, parecía la meta de la comitiva.

En uno de los lugares elegidos para el descanso, Alejandro pareció ser poseído por un fuerte sopor, y en el transcurso de su descanso, presa de una convulsión, esta situación, que alteró a Justa, no hizo mas que despertar la atención de Cuauhtémoc, quien posando sus manos sobre la cabeza de Alejandro, fue arrastrado a un torrente rojos que iba rebotando contra los muros del canal que iba recorriendo, hasta llegar a un ligar que pareció un remanso, para nuevamente emprender el alocado viaje.

El despertar del pesado sopor, esta vez no fue como siempre. Pensó Alejandro. Notó extrañamente que su esposa, aferraba la mano de Cuauhtémoc, totalmente transpirado este y recostado sobre una piedra. Que había pasado?, pensaba extrañado Alejandro, el que, al mirar nuevamente a Cuauhtémoc, vio en la cara de este, una extraña expresión.

Querido Alejandro, eres interiormente mas hermoso que en tu exterior, manifestó. Extrañas palabras, pero no dieron lugar a una pregunta, dado que, Cuauhtémoc emprendió el viaje, situación esta, imitada por los dos acompañantes. Alejandro y Justa cruzaron miradas, parecieron practicar una larga charla en ellas, todo estaba tan bien, era todo tan extraño, todo requería una larga explicación, nada hacia parecer que la iban a tener, sin embargo, esta situación pareció prontamente olvidada.

Cuantos días habían caminado?, no importaba, no se sentían cansados, no tenían hambre, no tenían sueño, se sentían en paz, eso era lo importante, eso era también lo único prometido por Cuauhtémoc, y bien cumplido que estaba.

Cuando nada lo hacia prever, detrás del recodo de una roca, apartando unos arbustos, tuvieron ante si un poblado, no eran mas que unas veinte chozas, pero todas bien erigidas, muy integradas al paisaje, muy hermoso, vale la pena decirlo, y en nada alterado por el caserío.

Al ingresar a lo que podría verse como el acceso principal al caserío, de cada una de las chozas, casi sin pensarlo, salieron varios ocupantes, formando de inmediato lo que podría ser llamado un comité de bienvenida!. Ellos habían arribado en silencio, integrados al ruido del entorno, sin embargo, todo hacia parecer como que era una visita anunciada y esperada. Para sintetizar en una palabra la apariencia de lo que estaba sucediendo, la palabra podría ser AMOR, aquello era un encuentro de seres que se amaban.

Todo era tan raro, todo era tan hermoso, todo era nuevo, todo era soñado, bien dicho este termino, dado que ambos, Alejandro y Justa, mil veces habían tenido un sueño de características parecidas al que estaban viviendo.

De la choza mas amplia de aquel caserío, salió un hombre muy alto, muy llamativo, quien sin mediar palabra alguna, se acerco al matrimonio y los estrecho en un fortísimo abrazo. De largo cabello rubio, profundísimos ojos azules y manos muy delgadas y largas, vestido totalmente de blanco, un blanco inmaculado y resplandeciente, este personaje se destacaba del resto, aun de Cuauhtémoc, quien es necesario aclarar, tampoco parecía pertenecer étnicamente a todo el grupo, salvo al matrimonio recién llegado.

Esa misma noche, todo el poblado celebró con una alegre fiesta la llegada de los nuevos habitantes, previamente, fueron dirigidos a una de las chozas, la cual fue erigida como morada futura de la nueva pareja integrante del poblado. Nueva, muy pulcra, muy cómoda, con camastros realizados en maderas y pajas secas, con finas telas realizadas en los telares de las habitantes del poblado, puestas a modo de sabanas y cortinas, todo parecía pertenecer a un cuento, pero era real.

Aquel lugar, Tepoztlan, según la lengua autóctona, poseía, a decir de los moradores, un extraño encanto, místico, profundo, ideal. Algunas montañas parecían talladas en madera, la energía fluía de las entrañas de la tierra, la vegetación era de unos colores, y tamaños, realmente asombrosas. Si en algún lugar Dios había puesto su mano, seguramente fue en ese pequeño poblado del estado de Morelos.

En el agasajo, esa noche, recibieron muchos regalos de los habitantes del poblado, sobre todo, vestimentas, telas para pintar, y sustancias muy coloridas, para plasmar en esas telas, todo lo que la mente de Alejandro dictase.

Terminada la grata bienvenida, también dejo en nosotros el sabor a una despedida, y no sabíamos por que....

Casi al llegar el alba, Mitl Tonátiuh, que en idioma nativo querría decir algo así como, flecha del sol, tal era el nombre de ese enigmático personaje, tomó del brazo a Alejandro y Justa, y dirigiéndose con ambos a las afueras del caserío, les dijo como única alocución, “ya he cumplido mi cometido, solo faltaba mirarlos a los ojos, y ya lo he hecho, no has venido hasta aquí en vano, nunca un paso dado con fe, es un paso perdido, les auguro una prolongada vida en paz y de profunda compenetración con la naturaleza divina, un asiento está reservado para ustedes en la mesa del creador”.

Enigmáticas palabras las de Mitl Tonátiuh, pero dejaron en el matrimonio una paz inigualable. Una vez despedido, emprendió un descenso por un sendero de piedras, perdiéndose entre ellas, pasado un corto tiempo, de improviso, una fuerte tormenta pareció envolver aquel lugar, vientos arremolinados, rayos y truenos que hubieran asustado al citadino más conspicuo, y así como comenzó, ceso de improviso, sin dejar caer una sola gota de lluvia de aquel plomizo y arremolinado cielo.

De regreso en el caserío, comentaron con Cuauhtémoc lo sucedido, solo obteniendo de este una sonrisa cómplice, ambos se miraron, parecieron entender. Espero hayan disfrutado de conocer a Mitl, dijo Cuauhtémoc, pues no lo veremos por mucho tiempo, es mas, si volviéramos a verlo, ni siquiera lo reconoceríamos, dijo casi proféticamente. Alejandro, no pretendiendo dar por entendido nada, preguntó: Por que dices eso?, a lo que recibió como respuesta, “no obtendrás de mi, palabra alguna que no sepas descubrir por ti solo, y como se que lo harás, tómalo como un desafío”.

Bueno es reconocer que ese pueblito les iba deparando sorpresas tras sorpresa, también seria bueno reconocer, pensó Alejandro, que desde que había llegado, su estado de salud parecía haber cambiado...

Alejandro!, quería comentarte algo, dijo Cuauhtémoc, savias tu que en tu cerebro existía una arteria que, según palabras medicas de avanzada, padecía de una isquemia?. Querido amigo, de saber algo por el estilo, debiera ya postularme para un premio en medicina!!!, dijo Alejandro. Por supuesto, ese no es tu función, deja esos premios para Fermín, el sabrá por que se los entreguen.

Mezcla rara de sorpresa y felicidad, es lo que podría describir el sentimiento que recorrió a Alejandro, como sabe este hombre (Por Cuauhtémoc), cual es el estudio que mi hijo está cursando?, y en ese instante, antes de abrir la boca, recordó la palabras que recientemente le había dicho Cuauhtémoc, debía aprender, debía aprender....

CAPITULO CUATRO

DE REGRESO EN EUROPA

Un hombre, no se hace buen compañero de la soledad, si a ella llega de la mano de la angustia. Y he aquí a Fermín, aparentando cuarenta, cuando recién pisaba los veinticinco, el que recostado en su camastro, fumándose uno de sus insoportables cigarros negros, presa de una terrible depresión, hubo abusado de unos calmantes que hábilmente había conseguido en la misión.

Algo había despertado subrepticiamente a Fermín, algo impreciso, pero sabia que algo lo había hecho, hasta que se repitió. Nuevamente, unos suaves golpes azotaban la puerta de roble macizo del ático, seguidos de la dulce voz de Clarise, quien casi como un canto de un ruiseñor entonaba su nombre, Sr. Fermín, esta usted ahí?

Clarise, una dulce veinte añera, hija de la dueña de la casa, dueña la joven de una grácil figura, con formas bien definidas, un cuerpo digno de una escultura, una cara que hacia recordar a las mejores ilustraciones de la mujer perfecta, con una belleza extraña, quizá resultante de la cruza de razas de la cual provenía, según manifestaciones de su madre. Su dócil pelo oscuro, caía sobre su blanca cara, cara esta coronada por una pequeña nariz y unos ojos soñadores, pícaros, escrutadores, todo eso haciendo fina compañía a una boca terriblemente sensual, voluptuosa, y de un rojo que hacia recordar a las fresas silvestres en su madurez plena.

Al abrir la pesada puerta, un choque de aspectos se produjo, no diríamos que la joven se haya asustado, pero la sorpresa fue mutua, él creyó haber tenido una visión angelical, quizá como producto de los fármacos ingeridos, y ella, la que tampoco sintió desagrado a pesar del aspecto general de desorden de la sala de Fermín, estirando su grácil mano, y con una voz encantadora, le dijo, Fermín, otra carta de su padre, creo.

Fermín tomó la carta en sus manos, rozando sin querer la tierna mano de la joven. Si pensamos en que los seres humanos estamos dotados de energía, hubo ahí una descarga que ambos percibieron, logrando el mismo efecto en ambos, al colorearse sus mejillas inmediatamente.

Agradecida que fue la entrega, con medias palabras, sonrisas y gestos involuntarios que daban a conocer de ambos lados que debían dedicarse a sus realidades, tan disímiles, tan cotidianas, tan aburridas, ambos giraron sobre sus talones, cerrando Fermín la puerta tras de sí, no sin escuchar una sutil carcajada, mas bien nerviosa, para nada burlona, al igual que la que el hubo proferido.

Se sirvió un negro café, saco una cajetilla de cigarros, con la fiel colaboración de su Zippo, encendió uno, y sentándose debajo de la lámpara, se puso a leer la carta de su padre. En esta carta, su padre le anunciaba que, tras unos intensos momentos vividos junto al mestizo que ya le había dado a conocer, el y su madre, mi abuela decidieron radicarse en un poblado indígena, el que quedaba a varias horas de mula del centro más cercano, recordándole cuanto lo quería, induciéndolo a continuar tan meteórica carrera en la medicina, como la que Fermín le había mentido convenientemente.

Después de releer diez veces la carta, extraña por cierto, sintió como su cuerpo le recordaba que hacia dos días que no injería alimentos. Arreglando mínimamente su aspecto, quizá con un poco mas de esmero que hacia mucho tiempo, recorrió los peldaños de la escalera de madera oscura por el tiempo, atravesando el patio rumbo a la puerta de calle.

Por detrás de un helecho frondoso que ocupaba un rincón del patio, logro percibir, no sin buscarla, la preciosa figura de Clarise, quien abocada a las tareas de la casa, hizo un alto para observar el paso de Fermín. Las miradas se cruzaron, la misma sensación que en el roce de manos se produjo, la misma sonrisa, esta vez acompañada de un guiño do ojo cómplice por parte de Fermín. Alzando su mano, produjo un aludo suave, el cual fue inmediatamente respondido.

Llegado a la misión, un frío recorrió su espina dorsal, sensación rara, sensación nunca vivida, acompañado todo esto por un extraño erizamiento de alguno de los pelos de su nuca, o tal ves eso pareció percibir. Al llegar al sitio donde se encontraban los platos de vieja porcelana, mas allá del salón, vio en el patio de la misión, a uno de los monjes, que asistía a un recién arribado.

Habiéndose servido la comida del día, unas carnes asadas que le parecieron un manjar de los dioses, nunca dejo de prestar atención a la situación que se estaba viviendo en el patio, donde varios monjes se hallaban reunidos alrededor de ese reciben llegado. Como sin querer, hubo un momento en que las miradas de Fermín y del recién llegado se cruzaron…., la distancia no impidió que ambos se quedaran durante unos segundos mirándose fijamente a los ojos, ojos que a decir verdad, a la hora de compararlos, parecían idénticos.

Una vez terminado aquel plato de comida, el magnetismo de aquella figura lo atrajo al patio de la misión. Con un sube y baja de ambas cabezas, las dos figuras se consideraron saludadas, y tras unos instantes de silencios, la voz del recién llegado, rompió el silencio. Hola Fermín!, le dijo con acento extraño, no te ves muy presentable hoy, es que estas con atuendo de alguna gala de disfraces, o debo pensar que le has estado ocultando algunas realidades a tu padre?.

Repentinamente, el frío aquel que le había afectado al ingresar a la misión, invadió todo su cuerpo, volviéndole la extraña sensación en el cuero cabelludo. Perdón, dijo Fermín, no entendí lo que me dijo, atino a decir, pero muy en su anterior aun estaba anonadado por lo que bien había escuchado.

Fermín, no es casualidad que yo este aquí, cada una de las cartas que le enviabas a tu padre, él me las ha leído a mí, y en cada una de ellas, entre líneas, vi claramente tu pedido de ayuda, y es por eso que he venido.

Estupor no era la palabra exacta, en realidad, bien podría ser algo preparado por su padre, si lo que decía aquel hombre era cierto, pensado esto, comenzó una corta encuesta tratando de situar al hombre entre su padre y él. Confirmado que fueron sus pareceres, volvió a un estado de escucha interesado, desconfiado, pero interesado al fin.

La noche sorprendió a ambos hombres en el patio, el sereno comenzó a afectar a ambos, y pronto decidieron tomar posición en el salón. Hasta que las luces, una a una se fueron apagando, ambos hombres compartieron una charla casi monologo por parte del recién llegado. Algo interrumpió la charla de ambos, en la puerta de la misión, una señora y una moza se hallaba escudriñando hacia su interior.....Clarise Mc Lean, dijo el recién llegado, como ha crecido esta niña.

No!, dijo Fermín, casi sin pensarlo, y poniéndose de pie, Ud. me debe aclarar esto! Ese acto involuntario, provocó dos situaciones, una, que ambas mujeres partieran inmediatamente de la puerta de la misión, la otra, una sonora carcajada del recién llegado.

Es que Clarise estaba preocupada por tu ausencia del Ático, cosa que en los últimos meses no habías hecho nunca, y convenció a su pobre madre a que la acompañe hasta aquí a ver si te había pasado algo. Cómo sabe su nombre?, Preguntó inmediatamente Fermín, provocando la inmediata sonrisa del recién llegado.

Mira Fermín, las cosas que para ti parecen extrañas, no es mas que una tontería, podría decirte en este momento que Clarise será tu esposa, que tendrán 4 niños hermosos, que tu profesión, la de medico, esta ansiosa esperando que pongas en practica todo tu caudal, no querría adelantarte mas, pero habrá libros que lleven tu nombre y eso no es mas que una pequeña parte de lo que la vida te tiene reservado, querido Fermín, si te viera Manuel.......

CAPITULO CINCO

UNA BREVE HISTORIA DE AMOR PROFUNDO

Desconcertado, aturdido, ansioso, sorprendido, seria una síntesis del estado de animo de Fermín, mientras recorría las dos cuadras que separaban la pensión de su morada. Cada palabra, cada expresión, y aun hasta las miradas y los silencios que había visto en aquel personaje le vinieron a la mente, el camino pareció eterno.

Al ingresar en el patio de la gran casona, pudo vislumbrar, por entre el helecho, la cara de Clarise, una expresión entre preocupada y alegre se dibujaba en su cara, es que Fermín nunca había roto así su rutina, es más, el casi nunca salía, y esa noche, había regresado tarde. También era verdad que Clarise y su madre habían constatado, a pedido de Clarise, donde estaba Fermín.

Varias cosas habían cambiado esa noche, y una de ellas era el repentino interés de Clarisse por una persona del sexo opuesto. Bien valdría la pena aclarar que, la madre festejó muy internamente aquel pedido que le había formulado su hija, pues si bien el producto de su interés no era el mejor, al menos dejaba tranquila a su madre sobre las inclinaciones de su hija, cosa que mas de una vez le había hecho pensar, ante el total desinterés aparente de Clarisse en una persona del sexo opuesto.

A la mañana siguiente, dado que a la noche solo se habían cruzado miradas furtivas en su paso por el patio, Clarisse golpeo suavemente la puerta de Fermín. Sr. Fermín, dijo en voz casi inaudible, llegó carta para Ud.!!

Casi inmediatamente, la puerta se abrió, y Fermín, extrañamente aseado, rasurado y bien vestido, asomóse prontamente. Ambos se quedaron como petrificados por unos instantes, eternos, placenteros, sensuales instantes. La mano de Clarisse se extendió para entregar la carta, y la de Fermín, tomo la carta, sujetando también a la portadora, es decir, la mano de Clarisse. Ella se sonrojó, esbozo una sonrisa y su vista cayo hasta el suelo, el. Agachándose, encontró sus ojos esquivos, y se miraron, sin pestañear, durante un largo instante.

Acto seguido, casi sin proponérselo, ambas caras se aproximaron lentamente, y la otra mano de él, dado que una se encontraba estrujando la carta con la mano de Clarisse, se posó debajo de su mentón, continuó guiando la cara de Clarisse hacia la suya, hasta que sus bocas se chocaron suavemente.

Un beso apasionado, prolongado, tierno, esperado, deseado, surgió de aquel encuentro, sin darse cuenta, la carta cayó como una hoja librada al viento, llegando al piso, mientras que ambos brazos contribuían a estrechas los dos cuerpos en un frenético movimiento. La respiración de ambos se entrecortaba, los pelos eran convenientemente desplazados de un lado a otro por incesantes movimientos de las manos.

Esos cuerpos parecían danzar una extraña música, la que no existía, pero que seguramente si la había en las mentes de la pareja. La casona estaba vacía, Fermín no lo sabia, Clarisse si, seria por eso que ella dio un paso hacia dentro del ático, y cerro la puerta tras de si. Fermín comprendió el idioma que le proponía Clarisse, idioma que el también deseaba hablar, y como salido de la más tierna de las historias de amor, en silencio, con ternura, y mucho amor, despojó a la muchacha de toda sus vestimentas, mientras su ojos no dejaban de sorprenderse ante cada recodo de su perfecto cuerpo.

El sol, que hacia ya varias horas había despegado del horizonte, aun no daba de lleno en la ventana de Fermín, esto, sumado a la pesada cortina, solo dejaba ver los cuerpos como una imagen surrealista. El, con sus labios, le fabricó un vestido de besos y con sus manos recorrió cada uno de los poros de la tersa piel de Clarisse.

La pasión envolvió los cuerpos deseosos de ejercitarla, en un canto digno de la mas bella historia, es que en realidad lo era, ambos lo sabían, lo intuían, sabían que lo que estaba sucediendo, era parte de una historia de amor que debiera quedar grabada para siempre, y así sería.

CAPITULO SEIS - EPILOGO

HOY

Un nuevo subterráneo emprendía su camino sin mí. Heme aquí, en la estación de transferencia 9 de Julio, en la ciudad de Buenos Aires, viviendo en una ciudad que no me había visto nacer, pero gustoso de vivir en ella, luego de aquella beca de intercambio de la cual estaba haciendo uso.

Ser hijo de una eminencia en medicina, no me hacia sentir nada en especial, tampoco estaba dispuesto a edificar mi vida a la sombra de la fama de mi padre, no voy a decir que me resultaba ya engorroso explicar cada vez que reconocían mi parentesco, que mi padre, amado padre, ya retirado y gozando todo lo que la vida le había brindado, solo me había heredado su amor por la vida y la familia, y su interés en el estudio del cuerpo humano, que lo había llevado a recibir aquellos premios.

El amor por la vida, que había aprendido en mi casa, aprendido del amor de mis padres, Fermín y Clarisse, amor eterno y validado día a día, me hacia intentar tener una suerte parecida en la mía.

Dentro del poco tiempo que me dejaban mis estudios, ejercitaba mi hobbie, armar ese intrincado Árbol genealógico Familiar, aprovechando la INTERNET, y lo poco que mi padre me había hablado, repitiéndome cada día esa frase de su padre... “no obtendrás de mi, palabra alguna que no sepas descubrir por ti solo, y como se que lo harás, tómalo como un desafío”.

Tomando el desafío como guía, me encontré hablando con un pordiosero que me tomó del hombro y llamándome por mi nombre me dijo, Tomas, hace cuanto que no recibes noticias de tus padres, es cierto que ambos viven en el mismo pueblo que tus abuelos en México, aun ¿?.

A continuación, este pordiosero me ha contado la más linda historia de mis ancestros, que hasta ahora nunca había iodo de labios de mis padres. Aunque ampliamente confirmada por los estudios que he llevado a cabo sobre la genealogía de mi familia, solo atiné a preguntarle su nombre, solo alcanzo a decirme Miguel.....

------FIN------

C.R.AROZARENA

Buenos Aires, 27 de mayo de 2004

viernes 11 de diciembre de 2009

Una súplica al oído



O
tra noche gris en el campo

La lluvia trae muerte

Entre sus manos,

Un niño, duerme el último sueño,

Aferrado a un adiós

Que lamentará por años.

Otra ingrata pérdida

Será la cita del diablo,

El dibujo de la hoguera

En huellas que duelen tanto

A un corazón desdichado.

Una súplica al oído

Recorre el tiempo, ignorada

“Cuida siempre de los niños”,

Comienza con la mentira

Que trasladada en el tiempo

Ha signado una vida

Formada sin aquél amparo.

Llega la mañana en puntillas,

A despertar al infante,

Trae noticias nunca dichas

De amores que han partido,

Anuncian el vuelo del nido

Del ave que fue calor,

Y se llevó millones de caricias

Dejando solo al niño.

miércoles 9 de diciembre de 2009

Explotó la calma


En un bosque encantado

Donde los árboles,

Conversan con soltura

Se oyó el canto de un ave

Venida de lejanos mundos.

De repente,

Explotó la calma

Amanecieron murmullos

Que provenían del alma,

Hubo gritos apocopados,

Silencios de estridencia variada,

Hasta se agitaron una ramas

Como pretendiendo un combate

Era un intruso, en una proclama.

Se convinieron estratagemas,

“que se calle”, “que se vaya”

Nadie estaba dispuesto

A conocer otras voces,

Y menos, a que suenen tan altas.

Era un mar de silencios

De gemidos sin guirnaldas,

Una tarde sin recuerdos

Como para que alguien

Se los diga en la cara,

Tantos años sin historia,

No merecían ser contados

Por alguien que ni siquiera

Estaría ahí mañana.

martes 8 de diciembre de 2009

De sentirte mía


Pasos y más pasos

Hacia un abismo calculado,

Donde existen bálsamos de besos,

Brumas contenidas

En las que

No existen los pecados.

Un camino pedregoso

De instantes parcos,

O la simple ruta

Del existir sin miedos,

Una mano sobre mi mano.

Acompañándonos, simples y calmos

Nos adentraremos en el cielo

Tapizado de nubes sin reclamos,

Dejando nuestros atuendos

Colgados de un cordel

Distante y despreocupado.

Flotar entre misterios

Es el destino apropiado,

Resultando un abrigo

Que nuestras bocas

Han arrumbado,

A los pies de la pasión

Que arde sin remedio.

Quemémonos simplemente

Ungiendo cada latido

En la preciosa calidez

Que se adentra en tu cuerpo,

Deshojando el placer inmenso

De sentirte mía,

Ser tuyo, es la consecuencia

De una maravilloso cuento.

lunes 7 de diciembre de 2009

Tus miedos


Tus miedos, siempre tus miedos,

Siempre aferrada a un fracaso

Para reprimir tus sentidos

Y dar lugar a lo nuevo.

Tus malditos miedos,

Siempre anteponiéndose

A los instintos,

Sofrenando los sentidos,

Miedos, malditos miedos.

Para que insistir

Sobre lo que ni siquiera

Has puesto en juego,

Hagamos algo,

Sigue tu camino

Pues yo, hice lo mismo

Y hoy, estoy ya muy lejos.

Tus miedos,

Fieles amigos,

Hazle un culto, exhíbelos

Que sean tu escudo preferido,

La pantalla de tu rostro,

El fin antes del principio.

Tus miedos, quédate con tus miedos,

No le sonrías al destino,

Por debajo de ésa fingida mueca

Se deja ver la penuria

Que te tiene sin caminos.

Hagamos


Hagamos una canción,

Nuestros cuerpos,

Pondrán la melodía,

La letra, saldrá de los suspiros,

Haremos coros con caricias,

Con besos, simples estribillos,

Y pasaremos de boca en boca,

Para quedar por siempre

En la memoria de los tiempos

Como lo hacen los himnos.

Préstame las historias

Para un poema atrevido,

Omitiré decir tu nombre,

Tú lo sabrás,

Porque lo has vivido.

Hagamos un verso nuevo,

Inventemos las palabras,

Dejemos que los momentos

Dibujen las fantasías,

Préstame tu cuerpo,

Lo cuidaré con premura,

Sólo le haré el amor,

Y me lo harás,

Eso pretendo.

Yo también


Cuéntame cuando estés sola,

Cuando la abulia te domine,

Háblame de tus tristezas,

Y deja que te contenga,

Que sea tu remanso,

Para seguir la vida.

Recíbeme con el alma abierta,

Con el corazón en tus manos,

Deja que mis palabras te lleguen,

Sigue sus designios,

Y no resignes tu pasado.

En el, busca sus alegrías,

Los recuerdos que te hagan bien,

Hay otros, que debes dejar de lado,

Pues cargar penurias

No es lo recomendado.

Si mis oídos te son útiles,

O mis palabras, un bálsamo,

Piensa que he pasado por lo mismo,

No soy un elegido,

Yo también he fallado.

De seres indefensos


Dormitando entre cien besos suaves,

Desparramados sobre mi cuerpo,

Esquivando las caricias

Que saben donde adularme

Y lo hacen todo el tiempo.

Tantas veces he dejado

Que mi instinto

Invada tus plácidos cuencos,

Quedándome placentero

A oír tus gemidos,

Saborear tus tiempos.

Hemos cabalgado tanto

En la cresta de un amor sin tiempos,

Descansado ansias

Con mi boca,

Visitando infiernos…

Que la realidad abriga

Entre las sonrisas

Del momento eterno.

Déjame despertar sincero

En ése abrazo,

De misterio luengo…

Quédate a mi lado,

Necesito tanto

Abrigar tu alma,

Cantando plegarias

De seres indefensos!

viernes 4 de diciembre de 2009

Hace tanto tiempo


Aroma de ciudad

Me trae la tarde

Hasta la cima de la vida,

Sonido inerte

Que empalaga y se vierte

Sobre la piel

En la reseca realidad

Del año que muere.

Misterios de amor

Escondido del presente,

Con la fea sensación

De estar sujeto

A una nube

Del color del ocre y suerte.

Capricho algo ausente

Dios de una noche corta,

Arrojándole el cuerpo

A los lobos

Mientras ellos,

Toman para sí

El bocado más sabroso

Y desechan lo que sobra.

Ahí, está mi orgullo

Vapuleado y algo vencido,

Extrañando cuando era pleno,

Hace tanto tiempo

Que ya no recuerda mi mente.

miércoles 2 de diciembre de 2009

Ya serás


Bella, hoy te sueño siempre bella,

Cuando brillas entre las estrellas,

Un diamante que fue mío, bella,

Hoy la joya de otro cofre

Ya serás.

Bella, tu sonrisa te hizo bella

Cuando conocí tu cuerpo

El vergel donde cosechar

Las mejores flores

En mi lecho, hoy se secan,

Bella ausente e irreal.

Bella, una cruz que se eleva,

Horizonte sin rencores,

Una sombra que se trepa

En el muro del ayer que no está.

Bella, con el peso en tu espalda,

Que hace largo el camino,

Bella, solo bella y sin destino,

Porque Dios, se equivocó

Te dio belleza y no tino,

Y pasaste por mi puerta

Sin volver la vista atrás.

martes 1 de diciembre de 2009

A veces pienso


Si supiera que hay un mañana,

Que mis manos tomarán algún día

Otra para sentirla propia,

Y tu corazón

Latirá junto al mío

Dejaría el pasado atrás,

Como dicen nunca puedo.

Fácil parece ser

Ver en otro los defectos

Cuando, si me lo propusiera,

Vería en los demás

Lo que me reclaman,

Y no parecen verlo.

A veces pienso,

Si la realidad se ve distinta

Cuando la vive el otro,

Porque, la ceguera es ajena,

Y nunca han de caer lágrimas

Si ni siquiera

Sentimos nuestros ojos.

Heme aquí


Heme aquí,
Hundido en la simpleza,
Intentando nadar en aguas macizas,
Que chorrean de este mundo
Donde solo triunfa la miseria.
Heme aquí,
Sumido en lodo,
Apenas pudiendo respirar,
Y viendo el cielo brillar,
Más no sea por unos ojos.
Heme aquí también,
Recostado en la gloria extinta,
De un pasado sin salida,
Que me arrastra al precipicio
Y me suelta, cada día.
Heme aquí, ladrón diezmado,
Que se ha quedado con algunos suspiros,
Ha robado algunos orgasmos,
Y un “te amo”, dicho en voz baja,
No rompiendo los cristales,
Del mundo sordo y dormido.
Heme aquí, solo y acompañado,
Sin creer en el mañana,
Mientras el ayer,
Sigue en mi piel incrustado.

lunes 30 de noviembre de 2009

C’est la vie


C’est la vie,

Frase que repito

A cada paso,

Cuando me golpeo,

O cuando, recibo algún regalo.

Y la vida hace regalos,

No siempre del tenor esperado,

A veces me ha regalado venturas,

Otras, simplemente engaños.

Hoy, me está costando

Romper el celofán

Que envuelve lo entregado,

Quizá porque lo temo,

También, porque me ha sorprendido

Una salida a ningún lado,

Sobre ése paraje,

He perdido mi vida,

Con un horizonte equivocado,

Esperaba ver la saliente

En el punto cardinal

Donde se produce el ocaso.

Salve oh mi Dios

A este pobre ser

Que alguna vez

Hasta se creyó iluminado,

Mientras hoy,

En la oscuridad más paupérrima,

Rescato brillo

De los ojos de heredad,

E intento que guíen mi ruta

Al menos, lo debo intentar.

jueves 26 de noviembre de 2009

En tu compañía


Te propongo un beso simple,

Un pasaje hasta la locura,

Te propongo sensaciones viejas

Viviéndolas de nuevo,

Te propongo fuego,

Ansiedad y lujuria.

Te propongo fantasías,

Viajes al centro del ensueño,

Te propongo caricias

Que a veces tienen nombres

Algo insolentes,

Te propongo de todo un poco,

O mucho más

De lo que tuviste siempre.

Te propongo juntos

Fotografiar la vida,

Los pequeños detalles

Que se hacen inmensos

En tu compañía,

Te propongo fiesta

El impensado día

Que nos descubra la noche

Sin otro proyecto

Que vivir la vida.

Te propongo aire,

Me propones cielo,

Ver una mañana

Por dentro de las sábanas

Que rodean tu cuerpo,

Te propongo alma,

Espero tu infierno.

miércoles 25 de noviembre de 2009

Quizá alguna vez


Alguna vez

Alimenté cerdos

Otras, tontas ilusiones,

Si solo hubiese pensado

La miseria que hay

En la gente moribunda

Que nos succiona hasta la sangre

Para seguir viviendo…

Alguna vez,

Entregué mi corazón

A manos ásperas

Que no tenían ni misterio…

Para recogerlo maltrecho,

Y aún así

Lograr que siga latiendo.

Alguna vez,

Me choqué contra el desprecio,

Disfrazado de mujer,

Que me despertó de un sueño,

Y logré salir maltrecho,

Subsistir casi sin aire

En un mar de oleaje intenso.

Alguna vez,

Quizá alguna vez,

Esto sea solo un recuerdo,

Mientras camino encorvado

Por algún perdido sendero.

martes 24 de noviembre de 2009

En una ventana


Cayeron las palabras

De una bocanada

Que viene del vientre,

Fueron verbos sin forma,

Caricias mundanas

Letras desbordadas

Vamos y detente.

Y fueron pasando

Las horas tranquilas

En medio de la gente,

Pidiendo silencios,

Mordiendo los gritos

Muy entre los dientes.

Se platearon suspiros

En una ventana

A un patio escondida,

Con rejillas bajas

Tamizando sueños

Lluvia de repente.

Fue la noche que vino

Muy de madrugada

A firmar un “presente”,

Se cerraron las puertas,

Vestidas de gala

De fuego inerte.

Caprichosas miradas,

Elogios con ganas,

Aferrados al todo

Descuidando ausencias,

De una carcajada

Retenida a tiempo,

Pero dibujada

En instantes perennes.

Se detuvo el alba

Sobre nuestros cuerpos

Tersura y firmeza,

Dibujó tu boca,

La forma de la mía,

Y juntas caminaron

De los pies a la frente.

lunes 23 de noviembre de 2009

Fue a tu lado


Camino lento, de andar pensado,

Unas palabras anidando juegos,

Un tierno beso,

Sonrisa y labios,

Sabor salado, de dulce cuenco,

Y la explosión mediana

De los silencios,

Gemidos largos de fuente limpia,

Mientras la lluvia

Volvía en canto

Las manecillas de un reloj

Aletargado, sublime, humano.

Mojé tu rostro

En un pedido brioso,

Perdí mis manos

Robando orgasmos,

Mientras tus gestos

Se iba mudando,

En juventud desesperada

Pidiendo nuevos instantes mágicos.

Ya fue el tiempo

Audaz, bizarro,

El fiel testigo

De lo que nunca

Se había pensado,

Fue ése sueño,

O fue a tu lado,

Que revivieron antiguos versos

Los que, por mucho tiempo,

Había guardado.

sábado 21 de noviembre de 2009

Algunos poemas mundanos


Te he quitado el aliento

En un beso prolongado

Que asaltó tus sentidos,

Pero no te ha enamorado

Te han invadido caricias,

Como el viento a la llanura

Acariciando tus pétalos

Sin quitarte el encanto,

Te he amado,

Tú, ni lo has sentido,

Fue un intento desmedido

De navegar por tus aguas

Y tú, ofreciste rocas,

Que encallaron mi barca.

Pero, de nada valió el intento,

El llanto reiterado,

De nada valieron unos versos,

Algunos poemas mundanos,

Porque, jamás abriste el alma

Ni involucraste tus manos,

Para tallar un encanto,

Un momento, ni un romance

Pues nunca estuve a tu lado.

Vivir sin aire


Extrañarte ha sido como

Un suspiro hilvanado en la lluvia,

Una telaraña plateada

Límpida, de suma tersura,

Que me ha atrapado

Y me sujeta

Ocultado tu vista

Como la costa en la bruma.

Pero, ¿extrañarte, o extrañarme?

Si al fin, nunca fue más que mi amor

Llenando el cántaro

En un oasis sin crédito,

Pero la sed ha sido basta,

Las noches largas,

Y si hubo besos,

Su destino era incierto.

Ha crecido una flor

Entre tus sábanas,

La compañía andrajosa

De un muñeco alado,

Quizá el único honesto,

Quién, no te abandona,

Ora, por no poder hacerlo,

Ora, por estar enamorado.

Extrañarte ha sido…

Vivir sin aire

Recostado en la grama

De un prado aletargado,

Vendiendo el silencio en gruesas,

La pasión en vacías latas

Y la ilusión,

En trastos abandonados.

martes 17 de noviembre de 2009

Hoy sin ti


Mañana sin mí,
Hoy sin ti,
Una lenta sombra
Que se desplaza erguida
Entre la maleza,
Escondida, ufana.
Surgen de una fuente
Los deseos promiscuos
Que afiebran, desgarran,
Es el agua clara
El tiempo fresco,
Una verdad amalgamada
De precio variopinto,
Es aquello, la nada.
Flota entre misterios
Un pérfido sentir
Que vino impropio, esbelto,
Una avenida con una mano vacía,
Cuando por la otra
Desfila el destrato y sus amadas.
Escuálidos intentos
De tomar una bocanada
Rociada de azufre y magma,
Una espesa realidad
Que me reclama,
Te olvida, te sepulta,
Hoy sin ti,
Ayer, sin nosotros,
Mañana en llamas,
Un adiós,
Y un beso en el alma.

Sin ti


Hoy, sin ti,

Mi prado huele a nada

Mis flores a derrota,

Las aves ya ni cantan

Los ríos, son solo gotas.

Hoy, sin ti,

Mi boca se reseca,

Mis manos se han perdido

No encuentran el camino

Hacia tu furia loca.

Hoy, sin ti,

Mi sangre se subleva,

No encuentro ésa senda

Que juntos recorrimos,

De la que nada queda.

Y te recuerdo insolente,

Huyendo de la desidia

Buscando algo que flota

En este mar que no hierve.

Hoy, sin ti,

Sin mi, perdidos o acompañados

No recordamos el pasado,

Y en el, nunca estuvimos,

Y mucho menos, enamorados.

sábado 14 de noviembre de 2009

Borra mi imagen


No pronuncies ni mi nombre,

Tu boca no está tan limpia

Como para merecer

Semejante derecho

Cuando ni siquiera

Me has amado.

Quítame de tus recuerdos,

No sería feliz

Estando en un lugar

Donde nunca he sido

Más que un momento

Y ni siquiera

Un instante deseado.

Borra mi imagen

Si es que la has guardado,

La dignidad tiene su precio

Y mi valor,

No esta en tus bienes,

El diamante solo luce

En un rostro enamorado.

Y si la puerta se cierra,

Si el cielo luce límpido y diáfano,

No ha de lucir el sol

En la oscuridad de una mente

Que no encuentra su espacio.

jueves 12 de noviembre de 2009

Hacia tierras bajas


La tarde trajo aromas,
Y una lluvia de sonidos,
La tarde trajo recuerdos,
En cajitas arrumbadas,
Con moños algo viejos.
Es este quinto infierno,
Con llamas que parecen frío,
Envolviendo la pasión
Que quedó en el suelo.
Hoy, soy solo un renglón vacío
En un libro de tapas ajadas,
Pues las palabras se me han caído
Cuando cerré los ojos
Detrás de tu mirada.
Entre mis manos sangrantes
Se escapa una soga gastada,
Que no soporta ni mi propio peso,
Tras el escape
Hacia tierras bajas.
Envuelto en colores duros,
Vestido con harapos limpios,
Insano y algo desparejo,
Dormito un amor mentido
Que llegó de golpe
Y dejó un hueco
Siendo ya muy viejo.

A tu lado


A tu lado

Es como caminar por el mundo

A contramano,

Con los sentidos alterados

Displicente y a brumado.

A tu lado,

Cuando el tiempo ha sido largo,

La pasión, algo esquiva

Y los deseos abrumados,

He perdido mis ansias

El interés por descubrir,

He quedado estancado.

A tu lado,

Viéndote perder la figura

Y que los años vayan pasando,

He dejado en un cesto de residuos

Los sueños algo golpeados,

Las pretensiones roídas,

Y algún momento endiablado.

A tu lado,

Imagen destruida por las mentiras,

Me paro y tengo tu estatura,

Tu color de ojos, tu perdido encanto,

A tu lado, o al mío propio,

Nunca he dejado de ser yo,

Creyendo ser elegido

Para descubrir

Que soy un olvidado.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Huir de nuevo


Alguna vez, algún día

Con el desprecio matutino

Cargado sobre tus hombros,

Recordarás ése instante

Cuando quitaste tu máscara

Delante del espejo.

Es otra hoja

En el libro de una vida

Que pierde el color de las letras,

Con la luz de las historias

Que fuero quedando vacías.

Quítame las manos

De los contornos cálidos

Que fueron pasión,

Y hoy, es una herida.

Anímate a dejarme sólo,

Permíteme seguir

El solitario rumbo del escape,

Huir de nuevo,

A los confines

De mi mundo conocido.

sábado 7 de noviembre de 2009

Jugar a ser amor

Es el descuido emocionado de tu boca

Que ha gozado mis derrotas

Derramándose hacia el sol,

Es la tibia realidad que ya tus manos

Arrancaron desde el centro

Un susurro tan feroz.

Y son mis ansias,

Y son las tuyas,

Una batalla de placeres

Que se detienen y se encienden

Sin sentido y sin razón.

De pronto mueres,

Yo ya he muerto de antemano,

Deteniendo el corazón,

Finos abrazos,

Con las caricias

Que recubren el pecado,

Adentrando en tu piel

Parte del ser, que hoy no llegó.

Hoy llueve tanto,

Sin una mísera nube en el cielo,

Sin haber oído ningún trueno,

Son las gotas de las almas

Que hoy quisieron

Jugar a ser amor.




No soy yo......

jueves 5 de noviembre de 2009

Después


(Desde una mujer...)



¿Cómo podría explicarle a mi cuerpo?
Que mi mente lo condiciona
Cuando desvive por ser sentido,
Por sentir, por ser humana,
Si no le debo a nadie nada,
Solo a mi, me debo respeto,
Y no lo perdería
Por ser feliz en una cama.
Mientras camine por la calle
Y lleve la frente alta,
Nadie tendrá el derecho
De llamarme de otra forma
Que no sea DAMA.
Merece vibrar mi piel
Con el roce repentino
De otra que sienta lo mismo,
Que desea intensamente,
Si hasta Dios está presente
Cuando me escapo hacia el limbo.
Únicamente pretendo
Un instante de pasión,
Que repiquetee mi corazón
En el ritmo que lo hace el tuyo
Dejando que se acaricien prontos,
Se choquen, se amalgamen,
Después, que la vida me reclame,
Si a ser feliz, tengo derecho.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Brindaré con el dolor


Cuando llegue al recodo de la vida,

Contando las alegrías

Y las penas mal ganadas,

Cuando no tenga en mi haber nada,

Con las deudas conocidas,

Y el amor que ya murió,

Dejaré que huya muy despacio

Un cobarde algo reacio

A vivir con emoción.

Hoy calculo

Que han sido muchos errores

Un desierto que sin flores,

No transmite emoción.

Y tendrá el suelo

Unos huesos algo ajetreados,

Un rostro muy arrugado

Con sabor a fantasía.

Cuando llegue al recodo de la vida,

Sin encontrar la salida

Brindaré con el dolor,

De una soledad malsana

Que viene de madrugada

A dormir en mi colchón.

martes 3 de noviembre de 2009

Lo que sí creo


Quiero llevar en mis labios
Tu dulce nombre
Simplemente flotando,
Quiero dejarte mis besos,
Besar tu rostro, tu espalda,
Las manos, quiero, siempre quiero
Quizás porque sólo te he soñado.
Quiero poner mi corazón
En la palma de mi pecho
Y al tuyo acercarlo,
Que ambos latan traviesos,
Se acaricien, he hagan bravos.
Quiero tenerte en mi lecho,
En mi mesa, a mi lado,
Que me devuelva tu imagen el espejo
Desnudos y enamorados.
Quiero eso, solo eso,
Lo que el mundo ha buscado,
Quiero algo que se llama vivir
¿Es eso mucho?, no lo creo,
Pero, lo que sí creo,
Es que nunca dejaré de intentarlo.

jueves 29 de octubre de 2009

Deambulando


De aquí o de allá,

Por los bordes de la realidad,

Debajo de una manta de ausencia,

En la promiscua concurrencia

De una vida que se degrada,

Deambulando, sin sosiego

Quitándole tiempo al tiempo.

¿Quién tiene la verdad?

Yo la tengo!

Pero…, la verdad es tan vacía,

Que deja heridas

Donde no había más que un duro cuero!

La cobardía, amante insana

Que me acompaña desde niño,

Se ha mudado a mi morada

Y me ha gestado sus hijos.

Te pido un solo favor,

Permíteme morir ermitaño,

Ya no queda en mi espacio

Para alojar un amor,

En este cuenco espinado.

martes 27 de octubre de 2009

Un trueno llama


Tierra escarpada

De humedades épicas,

Un risco azotado

Por la mar bravía,

Y la lluvia tenue

Que recuerda héroes

Una mañana

De una vida pasada.

Era yo, o sólo fui,

No es verdad

Aunque la verdad

Pudo haber pasado

Fue en otra vida,

O, solamente un sueño

Vaya a saber,

Tanto lo he pensado.

Boreal aurora

Que ilumina el cielo,

Tanta nostalgia

Nace arrumbada,

Eso era irlanda,

Yo, talvez un caballero

Y mi cruzada,

Que aún no acaba.

Vivo recuerdos

Que nunca han sucedido,

Llevo en el alma

Una cruz infausta,

Bajo mi yelmo

Y alzo mi espada,

Un trueno llama

A feroz batalla.

lunes 26 de octubre de 2009

Ánima mutante


La lujuria promiscua
Que relame mi cuerpo,
Una suave mano
Desperdiga encantos
Junto con tu boca,
Y yo vuelvo al cielo.
Es hora de la furia austera
Que ahoga gemidos
Mordiendo mis labios
En furioso juego.
Derramo mis días
Entre tus senos,
Dormitando instantes
Ánima mutante
Diosa de un olimpo
Con tardes y silencios,
Toma de mí ser
Los gestos del alma,
De mis ambiciones,
El verte desnuda
Trepada a mi cuerpo,
Tómame la mano,
Y alivia mi infierno,
Mientras te invaden
Todos mis deseos.

viernes 23 de octubre de 2009

Pariente del hortelano


Como si olieras la sangre

Apareces saboreando

Un manjar siempre denostado,

Pariente del hortelano,

Debes haber nacido.

Deja a mi cuerpo adentrarse

En los placeres mundanos

Que no siempre recibe

Y cuando lo hace,

Despierta envidias enclenques,

De lo que nunca fue

Ni pudo haber sido.

Pero si quieres,

Puedes admirar de lejos,

Lo mucho que el cuerpo entrega

Y recibe cuando hay encanto,

El mismo que estuvo en tus huertos

Y dejaste secar sin tocarlo.

Hoy, el alma disfruta,

De llorar se ha cansado,

Es tan simple complacerme,

Que lo han hecho de inmediato,

Sólo se trata de respeto,

De pasión, ansias y sueños,

Diccionario que en tu caso

Le han faltado esas letras,

Pero yo las he encontrado

De tanto seguir buscando.

miércoles 21 de octubre de 2009

No existen límites


Quizá la lluvia no me invita

A recorrer tu cuerpo con soltura,

No me invita a mojar tus senos,

A tocar tus labios,

Ni a jugar con tu pelo.

Pero yo, no necesito que me invites,

Lo hago con afán, con ansias,

Doy rienda suelta a mis besos

Para sobrevolar tu piel

Como el halcón al cetrero.

Quizá todo sea

Una simple conjunción de tiempos,

El de la pasión insana

Que despierta tu cuerpo

En mis ansias mundanas,

Soy un hombre, y como tal

Como tal te deseo.

Es tu rostro una obsesión

Tus ojos, una invitación al pecado,

Si hasta cuando bajas la vista,

Te sigo en el derrotero

Llego a ti, y te invado.

Quizá la tarde no termina,

Nació sugerente y de soslayo,

Sobre tu sombra, sumo la mía urgente,

No existen límites

Cuando te estoy amando.

martes 20 de octubre de 2009

En una flama

Brilla en la oscuridad silenciosa

El gemido acompasado

Que delata la pasión

Derramada en un lecho,

Brillan las fantasías,

Los deseos, todo brilla

En el juego predilecto

De los amantes sigilosos

Que se esconden en un sueño.

Dejo a tu boca

Caminar por la llanura

Que la dirige al infierno,

Dejo a tus manos,

Que la guíen, que la atraigan,

Mientras dejo a mis sentidos

Danzar a tu ritmo,

Para llegar al encuentro.

Llega el momento

Y en su búsqueda,

Ambos nos perdemos en el tiempo,

Noche sin luna,

Que deshoja la locura

En una flama

Que abraza nuestros cuerpos.

lunes 19 de octubre de 2009

El camión avanzaba lentamente por la calle, la voz era estridente…penetrante, molesta, rompía la monotonía de la tarde.
El domingo se arrastraba rumbo al ocaso, con el candor acostumbrado, de lejos, se oía una radio con el clásico, seguramente su dueño, dormitaba junto a ella.
SOLEDADES, compro SOLEDADES, el escuchar esas palabras ya me sorprendió, me incorporé, camine hacia la calle, quería verlo…parecía un truco de mis oídos, no podía ser cierto.
Era un viejo Ford, desvencijado, descolorido, desliñado, casi una burla a lo que debe ser un vehiculo, quien lo manejaba, un señor de aspecto normal, mas bien desaliñado, despeinado, con el pelo grasoso y una barba de varios días.
Al salir a su encuentro, el Ford comenzó a detener su marcha, crujieron unos hierros, el motor hizo una sacudida, denotando que el cambio no había sido retirado, tembló toda la estructura….y se detuvo.
De un salto, un señor regordete y petizo se paro cerca de mí, estiró su mano con intención de estrechar la mía mientras profería un “como va, buenas tardes”
Mi saludo fue un lacónico BIEN, y el silencio hizo un acto supremo entre los dos.


** Que tiene para venderme, amigo?
--Bueno, ud. Pregonaba que compraba soledades….
** Ah, si, bueno en realidad, cada quien escucha lo que necesita escuchar…, recién, en la otra cuadra, una señora me vendió dos hermosos cajones de tristeza…
-- como es eso???
** Como lo oyó, si quiere se los muestro..la pobre señora tenia la casa llena de ellos, y sólo se animó a venderme dos…
--que extraño…que mas anduvo comprando?
**Mire, un señor de acá a la vuelta me vendió todo su dolor, y mire, tan grande era que, tuve que ir al deposito a vaciar el camioncito, para volver a salir…
--No comprendo…
**Bueno, no es precisamente lo que necesita, comprender…digo
--No, está bien, yo que se…solo decía…
** Bueno, me va a vender su soledad o no?
--Mire, no se, es que estoy tan acostumbrado a vivir con ella…
** Raúl, yo se que a Ud. Le sobra, venda lo que le sobra, no junte, Ud. Seguramente mañana tendrá otras nuevas, y pasaré por ellas…
-- Perdón, como sabe mi nombre?
** Se todo, no crea que, por que nunca pasé por su barrio, no existo..
El domingo se arrastra….y yo, como poseído por una droga, sólo atino a pensar que estoy soñando…

viernes 16 de octubre de 2009

ROSENDO ARTIME



ROSENDO ARTIME

(El último malevo) (reedición)

Rosendo Artime, nombre que al oírlo da escozor, miedo, no en vano, quizás sea el ultimo de los guapos, el últimos de los malevos, esa raza que se ha ido extinguiendo con el avance de los años y de las armas de fuego, que hace malos hasta los mas cobardes.

El último de los malevos, seria un titular digno de los diarios sensacionalistas, si debieran plasmar noticias que lo destaquen

La leyenda urbana lo tiene presente en los mas sórdidos lances, a fuerza de facón y valor, ha enfrentado a quien se le oponga, y como siempre, ha sabido salir airoso.

Los relámpagos, se han reflejado más veces en el filo furioso de su fiel compañero, que en las marquesinas del barrio.

Como una alfombra de pétalos de las más finas rosas rojas, las calles han sido tapizadas por la sangre de quienes quisieron dar fin a su historia.

Las verdades deben ser derramadas en la mesa de la honestidad, y una de ellas, es que nunca nadie que no mereciera la pena de la justicia, cayó en las garras de esta verdadera fiera de sentimientos nobles…

Y en el derrame de honestidad histórica, también existen leyendas de retiradas silenciosas de lances por amoríos que supo corromper, donde a un honesto hombre, por vengar el honor de una mujer deslumbrada por esa estampa varonil, lo llevó a tomar en sus manos la mejor arma que Rosendo conocía, un facón.

Hombre bien parecido, hacia caer como moscas a las mujeres en sus telarañas firmes y llamativas, y muchos novios celosos, salvaron su vida ante la bondad de este león enjaulado, pero que sabía diferenciar la maldad, de lo que era, solo la ira de unos pobres cornudos.

Hoy, aquí, asistimos a las últimas páginas de una historia, que de ser conocida en USA, seria libro de una película disputada por los más afamados directores de éxito.

Carlitos Soria, buen muchacho, intrépido, curioso, honesto, había sabido trabar amistad con la leyenda que todas las noches ocupaba su farol predilecto, quizás uno de los últimos de Buenos Aires, quizás por respeto a su ocupante. Todas las noches, salvo las de lluvia muy intensa, sea con el frío que sea, Rosendo llegaba al farol, como el habitante de una morada de ensueño, despreocupado, seguro, amenazador, inofensivo para los que lo conocían.

Si hasta el barrio se sentía seguro con Rosendo parado ahí, como fiel estatua a un pasado que se niega a abandonarnos. La burla de algunos chiquilines, se fue trastocando con el tiempo, llegando a ser un respeto reverencial, emotivo y hasta usado como patrón de una vida con principios, con códigos, que la velocidad del tiempo actual, nos ha hecho olvidar.

Carlitos, casi reverencialmente, se acerco al viejo malevo. Una mano de Rosendo, llevada casi despreocupadamente al “funyi”, sirvió como saludo, y fue recibido como el más fuerte abrazo por Carlitos.

El silencio, casi podía ser cortado con el filoso facón de tan larga historia, Carlitos, Carlos, Caro, para los amigos, respetaba a Rosendo, tanto o mas que a su ausente padre, jamás sospecharía de las intenciones del amigo, mas de una vez, había hecho respetar su nombre, aun interponiendo su insignificante físico ante gente de mas tamaño, pero el honor del amigo era intocable!.

Complicada la noche, el frió, que penetraba tan profundo como los rayos x, fue testigo de la charla entre Rosendo y Caro, la amistad no era tanta como para la simpleza del dialogo, Caro debía escoger cada palabra para no alterar el endeble humor de Rosendo.

- Rosendo, se me ha hecho difícil poder cumplirle su expreso pedido…

- Lo se, dijo Rosendo, pero Ud. Amigo, se muy bien que haría algo que yo le pidiese…

- Bueno, Rosendo, entenderá que conociendo su historia, la leyenda que a su lado se ha escrito, verlo tirar así por la borda todo este andamiaje de malevaje….

- Mire amigo Caro, no crea que vivo en el nostálgico recuerdo de épocas pasadas, se adaptarme y es hora de un cambio…., uno ya no es el mismo

- y…no…dijo Caro

- La noche se ha hecho especialmente peligrosa para mi, don Caro, ud. ha visto, con todas estas cosas nuevas, ni un taita como yo está preparado…debo tomar mis recaudos..

- Lo se y entiendo, don Rosendo…

- Yo entiendo que la juventud ande alterada, que la droga y el vicio, plaga maldita que en mi época no existía, ha roto los códigos de los machos, pero a mi no me va a vencer esta situación, AUN NO NACIO QUIEN PUEDA CON ROSENDO ¡!

- Ese es mi amigo ¡! Dijo Caro con voz henchida

- Don caro, Ud. Siempre tratando de hacerme sentir bien, mire, si no lo conociera, pensaría que se me ha aputozado…mire..

- Que le hace pensar eso, mi amigo, no crea que fue fácil para mi, cumplir con su pedido….

- Lo sé, amigo, lo se, pero entienda que mas lo hubiera sido para mi…

- Si, lo entiendo, Rosendo, pero tenía miedo que una leyenda así se fuera desdibujando, su nombre aun hace corres sudor por las espaldas acá…y lo sabe…

- M’ijo, a los enemigos hay que ponerles el pecho de entrada, sino, van creciendo, y después son imparables, y de no hacerlo así, debe correr mucha sangre para solucionar algo que de entrada era fácil….

- Entiendo don Rosendo….

- Espero que así sea, m’ijito

- Solo imaginaba que esa noticia se corriera como reguero de pólvora entre los habitantes del barrio…, sería desastroso

- Caro, siempre está mi fiel amigo plateado para defender el honor, y creame que lo haría tanto por mí como por Usted.

- Lo sé, lo sé, y se lo agradezco, don Rosendo…

- Mire Caro, las noches se me están complicando, ya le dije, han cambiado los tiempos, los códigos, todo, y no será tan fácil sacarse de encima a Rosendo, eso se lo juro por la memoria de la mama…, me sacarían de acá con los pies para adelante, se lo juro, antes que vencido.

- Mire Rosendo que es difícil de usar, se lo digo por que lo he visto y no sea que termine siendo una complicación…

- Mire, si cualquier cabeza perdida la puede usar, como no voy a poder yo, que me las he ingeniado para subsistir al avance de las épocas

- Cada vez las están haciendo de mejor calidad, los nuevos materiales les han dado una resistencia antes ni soñada, un peso casi insignificante, y el resultado, efectivo, creame, efectivo!

- Eso he oído, y por eso me dije, por que no ponerse de acuerdo a las eras y adaptarse…

- Así es…

- Así es…

- Se la doy ahora?

- Si claro, démela nomás, esta noche en el conventillo, en la soledad de mi pieza la estudio, la analizo bien y mañana, mañana agarrense

- Mañana, ni bien me asome tratare de vislumbrar si se nota algo, así le cuento cuando nos veamos, le parece?

- El paquete no es voluminoso, no creo que se note, menos desde lejos, usted sabe, salvo quien este dispuesto a ver mi genio, nadie se acerca a menos de 5 metros...,ya le digo, no creo que se note…

- Ni yo, Rosendo, ni yo

- Bueno, es tarde….me voy yendo ‘pal yotivenco…silbando bajito…

- Bueno, amigazo, lo veo mañana a la misma hora..

- Así será amigo, y mañana, agarrense…, me quedaré toda la noche, amparado, resguardado, sintiéndome como cuando en mis épocas, no le tenía miedo a la noche, y todo gracias a usted, amigo Caro

- No lo diga, Rosendo, un amigo haría cualquier cosa por un amigo, y creame, cada vez que lo pensaba..., pensaba, es un macho de aquellos…

- Le agradezco el aporte de confianza… Caro

- A usted, mis respetos, don Rosendo.

- Gracias don Caro, y nuevamente debo decirle, considéreme su hermano

- Que honor, don Rosendo

- Bueno, buenas noches, y gracias de nuevo…, ¿como dijo que se llamaba este invento?

- Medibachas, Rosendo, Medibachas…

La quinta en la quinta



En la vida hay que darse pequeños gustos, en busca de también pequeños momentos de felicidad. Los que sumados dan un estado que hace parecerse a esta última, es decir la felicidad, que como hecho completo no creo que exista.

En este aspecto, y en la búsqueda de ese pequeño momento, decidí comprarme un perro, viejo sueño postergado, pero que al fin se hizo realidad.

En casa, teníamos la situación económica acomodada, sin sobresaltos, con ahorros y por sobre todas las cosas, llevábamos una vida de concordia y objetivos comunes, y si algún pequeño gustos no habríamos de dar, la contraparte de la pareja apoyaba en un todo lo que el otro decidía.

Yo me había dado ese pequeño gusto, me había comprado el perro, un perro de raza, con papeles, de estirpe, hijo de campeones, con un potencial enorme para generar mi propio criadero, pequeño pero selecto, un sueño nuevo, pero pujante.

Compre un terreno en Exaltación de la Cruz, edifiqué ahí una pequeña casa con un sector de caniles, contrate un cuidador, hombre joven y recién casado, muy serio, modesto, honesto y trabajador, que en menos de un año, amaba esa casa como si fuera propia y a mi perro como si fuera de su pertenencia, todo parecía estar en camino a realizarse.

Destroyer von Werber, curioso nombre para un perro, pero los nombres en los perros de raza, guardan una forma, la primer letra del nombre indica el numero de camada, es decir, Des era la cuarta camada de ese criadero y el final, el apellido del criador.

Como apócope para su fácil pronunciación, pasó a llamarse Des, Orlando, mi casero y cuidador, devenido en adiestrador gracias a unos libros que le fui proveyendo, me contaba todos los fines de semana los progresos de Des en disciplina, ataque, obediencia, un verdadero espectáculo lo que Des ya era, era casi el momento de cruzarlo, buscaría una perra de su estirpe, pensé, una Ovejera alemana de padres reconocidos y comenzare a generar mis propios perros, y así de a poco haría un gran criadero, hasta tenia pensado los nombres de los 2 primeros perros, macho y hembra respectivamente, Argon Von cipolla, y Arlin Von Cipolla… aunque pensándolo bien, podría ponerle el apellido de mi esposa, Hartig, que es mas acorde a lo estéticamente alemán. Era para pensar y para que decirlo, una gran sorpresa para Liliana, tal el nombre de mi esposa, cuando vea los certificados con su apellido, eso iba a ser un detalle a explotar al momento de justificar los gastos.

Ese domingo, lluvioso como los dos días anteriores, me levante de mal humor, no podría ir a la quinta y ver los progresos de Des, ni como iba quedando la piscina que se estaba construyendo para el verano, si bien Orlando me llamaba diariamente para ponerme al tanto, no era lo mismo, para mi, era un gran pasatiempo ir a la quinta, pero, los días de lluvia, imposible de entrar, eso lo sabia, y debía gestionar ante el municipio un ingreso mejorado al menos, eso iba a hacer el mismo lunes, estaba decidido.

El teléfono sonó como campanazos en el silencio del departamento, que siendo domingo, parecía tener a todo el barrio enfundado en una campana de cristal, solo roto por el suave trino de algún pájaro lejano.

Evitando que suene mucho, para no despertar a Liliana, quien dormía placidamente después de una noche digna de recordar, y después de dejar el mate sobre la mesada, atendí prontamente “Hola Orlando”, dije con voz un poco apagada para no hacer mucho ruido, “supongo que sabrás que no voy por la lluvia” espeté. Orlando, con voz aún mas apagada que la mía, extrañamente, solo atinó a decirme “Buen día, patrón”, dejando un silencio pegajoso a continuación.


--“Orlando, ¿ a que se debe tu llamado a estas horas? hay algún problema con la lluvia?”--...el silencio del otro lado del aparato comenzaba a exasperarme --“No, patrón, la casa esta bárbara, el jardín absorbió toda el agua, el problema, si es que podemos llamarlo así, es Des…”--

--“DESSSSSSSSS, que le pasa a DES?”-- dije ya en voz más alta, camino a comportarme como un desaforado.

--“No, nada patrón, solo que… no se como decírselo… No está enfermo, ni nada, eh...ni se escapo, ni eso, solo que…”--

--“Habla Orlando”--, ya casi gritaba, lo que despertó a Liliana quien desde el dormitorio preguntó: “

--¿Que pasa con DES?”--. No le contesté.

--“Orlando, decime que le pasa a DES”.--

--“Patrón, a DES le ha crecido una pata en el lomo”--, terminó diciendo con la voz que casi se perdía

--“COOOOOOMOOOOOOOOOO?, una pata en el lomo?, vos decís una quinta pata?, me estas cargando, verdad?, estuviste tomando?, fumaste algo?, dale Orlando, decime que es joda.”--

--“No patrón, es la verdad.”--

Desde el dormitorio, Liliana también escuchó el comentario, y fiel a su costumbre, comenzó a hablar en voz alta diciendo lo que pensaba…y como siempre con comentarios ácidos y poco oportunos. Yo, pretendía no escucharla, pero era imposible.

--“Orlando, llamaste al veterinario?”--

--“Si patrón, vino ayer…y hasta le hizo radiografías…y no hay dudas, es una quinta pata que le creció en el lomo Ahhh!! Y dijo también que se olvide de usar este perro como semental, porque el desorden genético podría ser hereditario y que, salvo que quisiera hacer como el que se lo vendió, de vender crías, podría suceder lo mismo. Le recomendó que lo opere y se lo quede como perro de compañía..pero de semental, que se olvide.”--

--“ORLANDO! Diez lucas me costó Des, voy a buscar al que me lo vendió y se las cobro!”--

--“Olvídese patrón; el veterinario también dijo que ya sabia de estos desordenes y que sabe que WERBER esta de vacaciones definitivas por Centroamérica…”--

--“HIJO DE PUTA!!!!” grité…--

Desde el dormitorio, Liliana hablaba cada vez mas fuerte: --“Ves? Yo te lo dije, no deberías haber comprado ese perro”--

--“Yo también te dije Liliana que la pared del garaje estaba medio metro a la derecha y sin embargo vos arrancaste la puerta y el guardabarros del auto y yo me quede en el molde…callate, si?”--

--“Ese perro nos esta saliendo un ojo de la cara y ahora es un monstruo!!!”--, decía Liliana desde el dormitorio

--“Vos también me estas costando un ojo de la cara con lo que comes y gastas en cremas, y los resultados nos son muy distintos a los de Des, así que termínala, si?”--

--“Me estas llamando gorda monstruo??”--

--“No, amor, solo mirate al espejo, te pareces mucho a Shrek, solo te falta el color verde… Ahh!! Pensándolo bien, no, porque a la noche, con esas cremas de mierda que te pones en la cara, sos igual, igual.--

Orlando, entendió la situación y cortó el teléfono sin decir nada.

Ese domingo, lluvioso como los dos días anteriores, me levante de mal humor, no podría ir a la quinta ni a ningún lado, la lluvia mojaba mi rostro y todo mi cuerpo, no parecía importarme, una pata, había dado el puntapié inicial de un partido que no estaba en mis planes jugar..y ahí me encontraba..

jueves 15 de octubre de 2009

Dejándome robar

Tengo tanto para agradecerte,

Tantas soledades que me regalaste,

Las horas que preferiste no compartir,

Y las que lo hiciste con otro,

Tengo tanto, tanto.

Solo espero, que hayas sido feliz,

Que esa loca carrera

Por destruirte

Te haya llevado a alguna parte.

Sabes…, yo no pude alcanzarte,

Porque nunca estuviste en mi camino

Fuiste una pálida sombra

Que se reflejaba en el piso,

Y yo en mi mente

Dibujé tu rostro y tu cuerpo,

Hasta imaginé tus besos,

E intenté acariciarte.

Pero, la nada no tiene formas,

De su boca, no se sueltan besos

Que se derramen en mi,

Es inútil, no hice más que idealizarte.

Te agradezco tanto no haber existido,

Tanto, que no llego a recordarte,

Y si crees que estas letras

Son de un hombre dolorido,

No pienses que es por ti,

Tú nunca llegaste a conquistarme,

Solo fue un asalto por descuido,

Dejándome robar

Lo que nunca debí darte.

miércoles 14 de octubre de 2009

CUATRO PARA LAS ONCE

Maldigo siempre la hora que me pasaron a detective, si bien desde chico fantaseaba con serlo, ahora que era mi obligación era una carga, mas aun teniendo por sobre mis hombros una ferviente imaginación, no reniego, pues algunos casos los había resuelto gracias a mi forma de ser.
La mañana, apacible como todas las de primavera, me sorprendió en un sueño hermoso, donde la mujer de mi vida, me había amado como desaforada, y pensar que hace una semana que no la veo…, pero, como todo sueño termina abruptamente, y de esa forma me despertó la alarma de mi Celular.
Siempre sospeche que este aparatito me iba a arruinar la vida, y hoy, comenzó haciéndolo al sacarme de ese sueño tan ..., tan…, bueh…,he de atenderlo, pensé. Saque pesadamente la mano debajo de la sabana y al tanteo llegue hasta el, se sacudía como poseído, mas que vibrar, cabalgaba sobre la tapa del libro que estuve leyendo antes de dormirme.
Nietzche, buen somnífero, descubrí casi sin querer, y eso era desde hacia dos meses, pensar que el pobre Federico ni sabe lo que significa para mi. De la garganta maltrecha por el último cigarrillo, acompañado por el religioso whisky, apenas soltó un hola, después de descubrir que botón tenia que tocar para atender, del otro lado, la siempre fresca voz del Sargento Rivas, el que me saludó como si fuera el titular del único numero ganador de la lotería de navidad.
Al fin, después de escuchar una sarta de sandeces relacionadas con el partido de fútbol de la noche anterior, me comento que, para las 10 (faltaba escasamente 1 hs.), los 4 sospechosos de la violación, seguida de asesinato, de la piba de la facultad, estarían dispuestos para el interrogatorio, que los iban a tener sentaditos frente a mi oficina, previamente ablandados y correspondientemente asustados…, mal hecho, pensé, pero que hacerle, los muchachos tienen que divertirse en algo desde las 8…
Llegue a la estación de policía, y me apoye en el mostrador de la guardia, desde ahí, se veía claramente a 4 personas sentadas frente a mi oficina. Mientras Rodríguez, oficial de guardia, casi como acto reflejo me alcanzo un vaso de café, con la sola voz de, OTAMENDI, su café. Como escudado en el vapor que salía del vaso, agudicé la vista tratando de formarme una opinión de cada uno de los ahí sentados.
Es bueno que no sepan que yo soy el que va a interrogarlos, supuse, y me llamo la atención la postura despreocupada del mas corpulento, no mas de 50 años, pinta de padre de familia, cara de bonachón, algo desprolijo en su vestimenta, posiblemente sea también algo bohemio, dado que pelo, mas largo de lo acostumbrado para un cincuentón, pasaba tras sus orejas y hacia una onda, al igual que la parte de atrás, bohemio de los 70, inferí, tenia un libro en la mano, y en su bolsillo superior de la camisa, asomaban unos lentes, corto de vista…,algo no andaba bien, la escena del crimen era oscura, el tipo corto de vista, anteojos en un forcejeo, lo mas probable es que se hayan caído…, algo no parecía encajar, fue mi ultimo pensamiento antes de cambiar el foco de la mirada.
Justo a su derecha, un lindo espécimen de patovica, caucásico, de no mas de 30 años, me dije, tipo desequilibrado por los cócteles de hormonas, adicto al gimnasio, hedonista, seguro poseedor de una lista inmensa de mujeres dispuestas a admirar sus músculos, mucho mas allá de la sudadera, y la muerta, pobre muchacha, no podríamos decir que era poco atractiva, pero, para este ejemplar de macho del siglo XXI, no parecía ser una presa potable, aunque nunca se sabe, por el momento quedaría descartado.
Epa, me dije, al ver al tercero, un hombre corpulento, de unos 35 años, rubio, cara de alemanzote, no me gustó nada su cabeza baja, como mirando de reojo, y justo en la mejilla izquierda se notaba como una arañazo…, manos firmes, para una estrangulada , ideal, corpulento, seguro que trabajaba en algo donde debía usar su físico, se me ocurrió, así como también, lo imagino casado hace años, un par de hijos, una mujer sometida y casi monja, cero en seducción y seguramente súper cornuda, este tipo si que no me gustaba, este era capaz de violar a una oveja, fue mi lacónica conclusión, si a alguien tenia entre ojos, por ahora este tenia todos los boletos encima.
Mas allá, casi al filo del banco, lo que podríamos definir como un alfeñique, hombre gris, chiquito, otro profesor de la facultad, seguramente, de contextura física casi risueña, de los que en el colegio secundario definíamos como “el traga”, este, para estrangular a una mina, pensé, necesitaría hacer una licitación para conseguir fuerza, encima, si llega a la casa desaliñado, la gorda, por que seguramente esta casado con una gorda enorme, lo faja de una, no señor, este digno padre de 12 hijos, no tiene la menor pinta de ser el culpable…
Las apariencias, si de algo sirven, inculpan al tercero, el alemán me llevara todo el tiempo, y tendrá que tener una muy buena coartada, si señor.
El café ya hacia rato andaba circulando por mi aparato digestivo, no se cuanto fue el tiempo que me llevo escudriñar a cada uno, pero seguramente era muy útil, mi olfato, sagaz como ninguno, me estaba facilitando la tarea, estaba casi dispuesto a encanar al alemán, para mi ya era el alemán, la suerte había querido que solo estos cuatro fueran los que a esa hora que se produjo el asesinato y la violación, estuvieran en el edificio, afuera la seguridad privada era de mucha confianza, solo los cuatro, únicamente los cuatro, miré el reloj, y faltaban cuatro para las once, era hora de la verdad y yo, en mi mano, la llave para descubrirla, Alemán: sos hombre preso….
Tome del mostrador mi celular, extrañamente callado, mi agenda, el Clarín, y las notas del día, abrí tranquilamente la puerta baja de madera que separaba la antesala del pasillo donde estaban sentados los cuatro, y avance con paso firme, justo cuando iba a llevar al primero hasta mi oficina, de la puerta de la izquierda salio Maria Andrea…que mujer, se cruzo por mi mente, el jefe si que sabe elegir sus secretarias…
Maria Andrea me saludo con un guiño de ojos, siempre lo hacia, y dirigiéndose a los cuatro dijo en voz firme, ¿UDS SON LOS QUE VIENEN POR LA MARCHA DEL ORGULLO GAY?, PASEN POR FAVOR, EL COMISARIO GIMENEZ LOS ATENDERA YA MISMO !!!!, y dándose vuelta, me dijo, OTAMENDI, ahora te hago traer a los del asesinato de la mina de la Facultad, pasa a tu oficina que te los hago traer ya mismo.

martes 13 de octubre de 2009

No cuesta nada

El bullicioso silencio de palabras truncas,

Discurso irreverente que cae

De una boca cerrada,

Y los ojos iracundos,

Maldicen sin palabras,

Hieren sin verbos.

Sangran mis oídos,

Por los gritos suaves

Que nunca proferiste,

Que nunca pensaste,

Pero ahí estaban

Insultándome,

Dejando ésas heridas

Que aun duelen marcas.

Calla y reclama,

Frente a las masas

Enfervorizadas

Que te reclaman,

Cumple sus ruegos,

No cuesta nada,

Si sólo carne

Llevas a tu cama.