Tendré que rentar las alas
Para volar bien lejos
Con una pasión alquilada
Por unos pocos centavos.
Seguramente oiré fingidos placeres,
Pero, una vez tomado vuelo,
No le deberé nada a nadie,
Será mi impiadoso plan
Para no dañar otros cuerpos.
Habré de pedirle
Que no me diga palabras
Las que otrora, desee oír sinceras,
Hasta preferiría el silencio,
Al cuál estaba acostumbrado,
Y así, no extrañaré el verbeneo.
Cerraré la puerta,
Sin culpas, aunque vacío,
Será un vuelo rasante
Por tierras algo gredosas,
Pero, en ésta última escala
Se muy bien lo que me toca.
De ahora en más,
No vestiré de gala
En el banquete del amor,
Bastarán unos harapos,
Con bolsillos que no estén vacíos,
Y arrumbados los minutos,
Después del placer mentido,
Podré salir por las calles,
Sin levantar la frente,
Y con los ojos perdidos.


























